La Paz.  “Solo necesitas tu carnet para pasar la frontera; si te animas, en una semana te vas”, dijo José P., quien recluta trabajadores para enviarlos a Argentina. En siete años se rescataron al menos 3.000 bolivianos víctimas de explotación laboral en ese país.

La Razón se contactó con tres personas que buscaban gente para que trabaje en los talleres textiles en el vecino país. Todos coinciden en que solo se necesita llevar la cédula de identidad.

“Una persona te va a recoger al otro lado de la frontera y te llevará a trabajar”, contó Manuel J., otro de los consultados por este medio.

¿Pero cómo operan las agencias de empleo en Bolivia? En la Ceja de El Alto colocan avisos en los que se solicita trabajadores. “Se necesita costureros con experiencia para Buenos Aires, Argentina”, reza uno de los avisos.

Algunas radioemisoras en la urbe alteña también pasan convocatorias similares para enviar gente a los países vecinos.EMPRESAS. “Las agencias de empleo en Bolivia captan gente joven que luego es llevada a Argentina, pero cuando llegan allá recién se termina configurando el delito de la trata de personas”, explicó José Manuel Grima, presidente del Observatorio Latinoamericano sobre Trata y Tráfico de Personas (ObservaLAtrata).

Para el experto, la situación de explotación laboral en la que se encuentran los bolivianos ya define que existe el delito de trata. “Hemos dado un paso adelante respecto del Protocolo de Palermo, que establecía que se debe demostrar primero la captación, el traslado, la acogida y después la explotación”, puntualizó.

Existen cerca de un millón de bolivianos que radican en el país vecino, de los cuales se estima que al menos 300.000 trabajan en estos talleres.

“Desde 2008, año en el que se aprobó la Ley de Prevención y Sanción de la Trata de Personas en mi país (Argentina), se han rescatado más de 9.000 personas en situación de trata. El 50%  eran víctimas de explotación laboral y el otro 50%, de explotación sexual. De las 4.500 personas víctimas de explotación laboral, cerca de 3.000 eran bolivianos”, informó Grima.

El problema más grande de la trata de bolivianos en Argentina —según Grima— tiene que ver con los talleres textiles, que funcionan en el Gran Buenos Aires y en Capital Federal, pero también con el agro. “En el sur de la provincia de Buenos Aires hay una de las plantaciones más grandes de cebolla del país; existen muchas situaciones de trata de hermanos bolivianos que trabajan ahí”.En abril de este año, dos niños bolivianos de 7 y 10 años murieron en el incendio de un taller textil clandestino que funcionaba en el subsuelo de un edificio en Buenos Aires. Amparo Menchaca y Julián Rojas, de 40 y 45 años, respectivamente, también bolivianos, sobrevivieron, pero no los pequeños Rodrigo y Orlando.