Caracas. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, exhortó a sus partidarios a ver las elecciones parlamentarias del próximo domingo como una "batalla" por la mayoría de dos tercios necesaria para que su gobierno pueda impulsar sus reformas socialistas.

La oposición de Venezuela boicoteó la última votación de la Asamblea Nacional en el 2005, lo que significó que Chávez tuvo carta blanca legislativa para nacionalizaciones y otras plataformas de su "revolución" en el país petrolero de Sudamérica.

Los partidos de oposición cambiaron de táctica esta vez, uniéndose bajo el paraguas de la coalición Mesa de la Unidad Democrática.

Las encuestas muestran que la agrupación está a pocos puntos porcentuales del gobernante Partido Socialista, beneficiándose del descontento con el delito, la recesión económica, la alta inflación y la preocupación por el estilo autoritario de Chávez tras 11 años de mandato.

Pero las normas electorales favorecen al gobierno, muchos partidarios de Chávez aún lo ven como un mesías para los pobres, y la idea de educación y salud gratuitas garantiza votos para el líder.

Por lo tanto, la mayoría de los analistas esperan que Chávez mantenga la mayoría.

"No menos de dos tercios de la Asamblea", declaró Chávez como la meta de gobierno, dedicando su regular columna dominical "Las Líneas de Chávez" a las tácticas electorales.

"Asegurando de esta manera la continuidad de la transición pacífica y democrática de nuestra Venezuela hacia el socialismo, ese modo de vida donde se harán realidad los postulados del Cristo Redentor y los nobles propósitos del proyecto de Simón Bolívar", agregó el mandatario.

"Ofensiva final". Además de mencionar a Jesús y el líder independentista venezolano Bolívar, Chávez también citó la estrategia militar de Napoleón en una serie de instrucciones detalladas a sus partidarios, incluyendo tiempos específicos para concentrar los esfuerzos en realizar la votación.

El gobierno necesita al menos dos tercios, o 110 de los 165 escaños en la asamblea, para aprobar importantes legislaciones, como por ejemplo más nacionalizaciones o medidas para reformular el Estado.

No obstante, Chávez tiene la opción de utilizar poderes de decretos rápidos para pasar por encima del Parlamento, para lo que necesitaría controlar únicamente tres quintos, es decir unos 99 legisladores.

Los partidos de oposición dicen que Chávez está hundiendo la economía de Venezuela, reprime a sus opositores e impone un modelo fallido inspirado en Cuba a una población reacia a aceptarlo. En los avisos preelectorales de gobierno hay imágenes prominentes de Fidel Castro.

Como de costumbre, Chávez, quien ha seguido los pasos del ex líder cubano como un más feroz crítico de Washington en Latinoamérica, también dijo que hay una agenda estadounidense en su contra.

"Las fuerzas imperiales, en su empeño por recuperar el dominio sobre Venezuela y convertir a nuestra patria de nuevo en una colonia gringa, ha lanzado una vez más su ofensiva para tratar de ocupar la Asamblea Nacional con su lacayos", declaró.

"Somos soldados de una batalla (...) Es la ofensiva final", aseveró el líder venezolano.