Caracas. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acusó este domingo a sus potenciales rivales para los comicios del 2012 de querer desmantelar los planes asistenciales del gobierno y expulsar a miles de cubanos que trabajan por la "revolución socialista" en los barrios pobres del país.

La reiterada acusación del mandatario busca generar temor entre los indecisos, consciente de que las llamadas "Misiones Bolivarianas" -que abarcan desde salud y educación gratuitas a programas de alimentos subsidiados- son uno de los pilares de su popularidad.

De hecho, la mayoría de los líderes que concurrirán a las primarias de la oposición el próximo febrero ha prometido mantener y mejorar los programas sociales de Chávez, cuya efectividad ha decaído en los últimos años entre acusaciones de despilfarro y escándalos de corrupción.

"Eso es mentira, que la burguesía va continuar las misiones si gana", dijo Chávez, utilizando su habitual retórica de "lucha de clases" para identificar a todos sus adversarios como representantes de la rica élite del país petrolero.

"Las destruirán, echarán a todos los cubanos y privatizarían la salud de nuevo", aseveró en un contacto telefónico con el canal estatal este domingo.

Miles de médicos cubanos trabajan en la "Misión Barrio Adentro", uno de los programas bandera del gobierno de Chávez para brindar atención de salud gratuita en los suburbios metropolitanos pobres y remotas zonas rurales.

Actualmente, más de 40.000 cubanos colaboran con el gobierno de Chávez, desde entrenadores deportivos a consejeros militares y analistas de inteligencia.

La oposición lleva años clamando contra la creciente alianza con los hermanos Castro y suele acusar al presidente de regalar la riqueza del país a sus amigos cubanos.

Aunque después de ocho años el impacto de Barrio Adentro se ha ido desvaneciendo, con clínicas vacías, falta de insumos e instalaciones en mal estado, el programa sigue siendo valorado muy positivamente por la mayoría pobre del país.

Ni que fuera loco. "Las misiones pertenecen al pueblo. Yo no estoy de acuerdo con esa forma de hacer política: de meterle cuentos a la gente, presionarla, chantajearla, meterle terrorismo psicológico", dijo esta semana el líder opositor Henrique Capriles Radonski, criticando las acusaciones del presidente.

"¡Ni que yo fuera loco!", relató que responde a los que en la calle le preguntan si va a eliminar las misiones.

Los candidatos como Capriles, que competirán en unas inéditas elecciones primarias para liderar a una oposición unida contra Chávez, han buscado alejar su discurso de la controvertida figura presidencial debido a su agresiva retórica, su estado de salud y su carisma entre los pobres.

Mientras Chávez, a pesar de que todavía ser recupera de una operación de cáncer y varios ciclos de quimioterapia, está endureciendo su discurso contra los que llama "lacayos del imperio estadounidense" ante el creciente reconocimiento de varios líderes opositores.

"Nos odian y por eso nos atacan", dijo el gobernante de 57 años, que sigue sacando rédito político de sus raíces rurales, su infancia humilde y su controvertida carrera militar.

En la víspera, el líder antiestadounidense, vestido con una chaqueta deportiva, quiso mostrar ante las cámaras su mejoría física corriendo con un grupo de cadetes en la Academia Militar a la que ingresó hace 40 años.

La popularidad de Chávez ha repuntado unos 10 puntos hasta cerca del 60%, según varias encuestas, desde que le extirparan un tumor canceroso en La Habana en junio.

Sin embargo, los sondeos también muestran un reñido panorama en la intención de voto, con un tercio de los electores inclinados por Chávez, otro tercio por sus adversarios y el resto, todavía indecisos.

Si ganan los opositores, aseguró el gobernante, "condenarían a la mayoría del país al ostracismo, a la exclusión, al vivir muriendo (...), el país entraría en una gran convulsión (y) se volvería ingobernable".