Caracas. El presidente Hugo Chávez volvió este lunes por sorpresa a Venezuela tras ser operado de un cáncer en Cuba y prometió ganar la batalla contra la enfermedad, que lo mantendrá bajo control médico durante un tiempo.

Con la voz por momentos quebrada y enfundado en su traje militar verde olivo y boina roja, el líder socialista de 56 años pidió ante miles de venezolanos reunidos en el palacio presidencial que le dieran su apoyo y comprensión para afrontar el tratamiento contra el cáncer.

"No debo estar aquí mucho tiempo, ustedes saben. Estoy sometido y debo estar sometido durante un tiempo a un estricto control médico científico", dijo Chávez, rodeado de dos de sus hijas en el balcón del palacio, ante la multitud que lo vitoreaba y ondeaba banderas venezolanas y cubanas.

El militar retirado volvió a Venezuela el lunes en la madrugada en secreto desde La Habana, donde permaneció por más de tres semanas y fue operado por un tumor canceroso.

"Los días que pasaron no fueron nada fáciles", dijo en un discurso de 34 minutos, limitado por consejo de sus médicos.

"El discurso (de Chávez) es similar a una conversación de persona enferma con la familia al aceptar el problema: autoestimulo y estímulo a los suyos". Luis Vicente León, director de Datanálisis, vía Twitter.

Hasta ahora no han sido revelados detalles del tipo, alcance y gravedad del cáncer que sufre, ni tampoco sobre el tratamiento que recibe. Durante su permanencia en Cuba, el tema fue tratado con hermetismo.

Chávez se vio delgado, con ojeras y la voz ronca, y comenzó su discurso agitando una bandera de Venezuela y persignándose. Dijo que su lucha contra el cáncer apenas comenzaba y que aún le quedaban tres etapas por delante.

"Veo mejorcito al presidente y si viene a Venezuela es porque está mejor. Dios lo está cuidando y si Dios lo trajo, Dios lo curará. Hugo Chávez tiene pueblo y revolución", dijo Berxi de Chávez, una jubilada apiñada entre la multitud.

Incertidumbre sobre futuro. Con su retorno, el militar retirado sacudió la escena política del país petrolero, que se mueve a su ritmo por más de 12 años y apenas empezaba a digerir la idea de su ausencia prolongada.

Al llegar a Venezuela justo a tiempo para celebrar el bicentenario de la independencia y en un día feriado por los festejos, Chávez lució sonriente y hasta cantó.

Minutos después de aparecer en el balcón, cambió su vestimenta a un traje y corbata y recibió a las delegaciones diplomáticas que visitan al país por el bicentenario.

La enfermedad sembró incertidumbre entre los venezolanos, acostumbrados a la inagotable energía de Chávez, sus maratónicos discursos, explosivas declaraciones y su estilo de gobierno de supervisar hasta el más mínimo detalle.

Y abrió interrogantes hacia los comicios del 2012 porque Chávez había anticipado que se postularía para ser reelecto por otros seis años.

"El discurso (de Chávez) es similar a una conversación de persona enferma con la familia al aceptar el problema: autoestimulo y estímulo a los suyos", dijo Luis Vicente León, director de Datanálisis, por su cuenta de Twitter.

"Está enfermo y es relevante. Pero nada de lo expresado en su discurso permite anticipar evolución de su enfermedad", agregó.

Cuando se conoció la dolencia del presidente, los bonos de Venezuela subieron de precio y bajaron sus rendimientos en Wall Street, que ve con recelo el modelo socialista de Chávez de nacionalizaciones de industrias, desde el petróleo hasta el comercio, y de un crecimiento del aparato estatal.

Para alejar dudas sobre el sector de los hidrocarburos, la principal fuente de divisas del país, el ministro de Energía, Rafael Ramírez, dijo que el Gobierno no planea cambios en la política petrolera independientemente de la salud de Chávez.

¿Se quedará en Venezuela? Una de las mayores incógnitas es si el mandatario llegó para quedarse o si volverá a Cuba en unos días para continuar con su tratamiento contra el cáncer y gobernar a la distancia.

Cuando al llegar dijo que era "el inicio del retorno", algunos lo interpretaron como una sugerencia de que se mantendrá bajo perfil y que incluso podría regresar a la isla.

Y el hablar de etapas en el combate a la enfermedad, como lo hizo en su discurso en horas de la tarde, podría abonar esa tesis.

Durante su convalecencia en Cuba, el líder socialista no cedió el poder en su vicepresidente, algo que fue criticado por detractores porque las leyes permiten al mandatario faltar hasta por seis meses y establecen que debe delegar funciones.

El oficialismo argumentó que Chávez no faltó a sus responsabilidad ni aún estando en Cuba. Con su regreso, los cuestionamientos legales perdieron sustento.

Para el analista Michael Shifter del centro de estudios Inter-American Dialogue, Chávez debía volver para demostrar que todavía está a cargo de Venezuela.

"El bicentenario era una ocasión demasiado atractiva para perdérsela", agregó.

Pero hay dudas sobre si participará en los festejos de la independencia, un evento que viene preparando desde hace años y en honor al cual bautizó a una cadena de supermercados y de bancos nacionalizados como "Bicentenario".

Un desfile militar y fiestas en las calles estaban preparados para la ocasión.

"Creo que mañana (5 de julio) no podré acompañarlos en los actos oficiales pero estaré aquí en el puesto de mando, porque nunca me he ido, siempre estaré con ustedes", dijo Chávez.

A los políticos opositores les ha costado dar un mensaje único frente a los avatares de Chávez y, aunque entusiasmados por las perspectivas para las elecciones del próximo año, se han cuidado de no mostrarse exultantes por la enfermedad del presidente.

Pero no dejaron de exigirle detalles de su enfermedad. "El presidente tiene que hablarle claro y jugarle limpio a los venezolanos, lo que no está haciendo en este momento", dijo a Reuters el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma.