Santiago. Cuando Chile vivió su golpe de Estado y el poder fue tomado por los militares, en 1973, tras ser bombardeada la casa presidencial, La Moneda, ésta ardía en llamas, un hecho que dejó detrás muchas incógnitas por resolver, pero sobre todo qué fue lo que pasó con el presidente Salvador Allende, quien se encontraba en su interior.

Casi 40 años después, el escritor y periodista chileno Camilo Taufic sostiene que Allende se disparó con una pistola en la cabeza, pero habría quedado malherido, por lo que uno de sus escoltas lo habría rematado.

“Suicidio asistido”, así lo define, y quien lo habría ayudado a morir fue Enrique Huerta, intendente de Palacio y miembro de la guardia personal del presidente, llamada “Grupo de Amigos Personales (GAP).

Hasta ahora la tesis más conocida era la que el ex mandatario se había disparado en la barbilla con un fusil de asalto AK-47, que le había regalado el líder cubano Fidel Castro.

Sin embargo, según consigna El Mundo, Taufic afirma que esta explicación es parte de un plan que organizaron los militares del golpe para hacer aparecer a Allende "empuñando un arma rusa, regalada por un jefe de Estado comunista, con la cual se dispararía en defensa de su gobierno, ligando el fracaso de la vía pacífica y la vía armada al socialismo".