Santiago. A tres de los comicios para elegir alcaldes y concejales en Chile, hay incertidumbre respecto de la participación de la ciudadanía, porque es la primera vez que se aplica la ley del voto voluntario y la inscripción automática de los mayores de 18 años.

Hasta ahora regía la inscripción voluntaria para sufragar y el voto obligatorio, con multas para los que se ausentaban y no pudieran justificarlo.

En estos comicios del 28 de octubre próximo están habilitados para votar 13 millones 388.643 personas; es decir, 5 millones 270.862 nuevos electores más, en comparación con los de 2008, según información del Comité Interinstitucional para las Elecciones Municipales 2012.

Los inscritos menores de 40 años de edad suman 6 millones 28.967, que representan el 45% del total, lo que significa que el segmento más joven tendría un papel decisivo en los resultados.

El nuevo padrón presenta un nuevo escenario de difícil proyección y predicción, aunque los partidos políticos, tanto del oficialismo como de la oposición, auguran su triunfo, mientras la propaganda electoral con las fotos y consignas de los aspirantes a alcaldes y ediles inundan las calles de las ciudades y pueblos chilenos y se percibe un bajo interés público.

Con la inscripción automática en los registros electorales y el voto voluntario se buscó resolver el déficit de participación de los chilenos en la elección de sus autoridades, a causa del envejecimiento del padrón electoral y la falta de inscripción de casi 40% de los chilenos en edad de sufragar, especialmente jóvenes.

De ahí que en la próxima elección no sólo se miden la oposición y el gobierno, sino también los porcentajes de votantes versus potenciales electores, y la cifra de quienes concurran a sufragar y quienes se abstengan será casi tan importante en los análisis como el resultado político de los comicios.

Según analistas chilenos, los resultados de estas municipales no serán necesariamente una predicción irrefutable del futuro, al menos en cuanto a las tendencias presidenciales.

Esta nueva fórmula ha obligado a los candidatos a motivar a los electores y a orientar sus propuestas a los verdaderos intereses de los ciudadanos.

No obstante, hay preocupación de que el voto voluntario no atraiga a los millones que se busca incorporar al sistema democrático chileno, y hay voces que han expresado en el parlamento la necesidad de volver al voto obligatorio. Los resultados del domingo tendrán la última palabra.

El nuevo padrón electoral representa un cambio que sólo es comparable, por la envergadura de su crecimiento, al ocurrido en 1949, cuando se otorgó el derecho a sufragio a la mujer chilena, y también se inauguran, además, los locales y las mesas de votación mixtas para mujeres y hombres, que antes votaban por separado.

Hace cuatro años, la derechista Alianza por Chile (en el gobierno) obtuvo 145 alcaldías, frente a las 147 ganadas por la opositora Concertación (más 4 alcaldes electos por el Partido Comunista gracias al pacto electoral con la Concertación).

Desde el retorno a la democracia en 1990, las elecciones municipales han sido una medición para pronosticar los resultados de las parlamentarias y presidenciales, estando previstas las próximas para noviembre de 2013. Por eso, a partir del próximo domingo se inician 14 meses electorales en Chile.

Elecciones únicas. Las elecciones municipales son las únicas en todo el sistema electoral chileno donde se mide la votación específica de cada partido político, a partir de número de concejales electos. Por eso, importa mucho cómo se reflejará el nuevo padrón en la distribución de las fuerzas que emerjan de las urnas.

Según analistas chilenos, los resultados de estas municipales no serán necesariamente una predicción irrefutable del futuro, al menos en cuanto a las tendencias presidenciales.

Tales proyecciones seguirán pendientes, tanto en las encuestas como en las elecciones primarias presidenciales y parlamentarias dentro de las coaliciones para elegir a sus candidatos, las que se efectuarán en junio del próximo año.

Como ocurre siempre, hay muchas comunas donde parece que serán reelegidos los actuales alcaldes, pero hay 10, entre ellas la de Santiago, donde esta elección sería emblemática y puede servir como un primer dato para la gran contienda presidencial y parlamentaria del próximo año.

No obstante, estas elecciones estarán determinadas esencialmente por factores locales, donde el desempeño de los actuales alcaldes resulta determinante en muchos municipios y la política nacional tiene poco impacto si no existen campañas que vinculen creativamente lo local con lo nacional.

En la capital, lugar donde se da siempre la llamada "madre de todas las batallas", compiten el actual alcalde Pablo Zalaquett, de la derecha, y la ex ministra y ex diputada Carolina Tohá, de la Concertación, de centroizquierda, quienes, según los sondeos, registran un "empate técnico", por lo que se presume que el resultado será muy estrecho. Hay otros candidatos, pero sin posibilidades.

Estas municipales se realizan en un contexto donde, según los sondeos de opinión, existe una mala evaluación del actual gobierno, el cual no ha logrado satisfacer las expectativas que generó su elección entre los chilenos, pero también de la oficialista Alianza por Chile y opositora Concertación, cuyas adhesiones han caído hasta por debajo del 20%.