A dos días del tercer aniversario del gran sismo y tsunami de febrero del 2010, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, aseguró que la Agencia Nacional de Emergencia (ONEMI) está hoy mejor preparada que en aquella ocasión ante los desastres naturales.

El sismo de 8,8 grados en la escala de Richter y el tsunami que le siguió dejaron más de 520 muertos, decenas de desaparecidos y daños materiales por unos US$30.000 millones, que incluyeron la destrucción total y parcial de 220.000 viviendas y afectaciones en aeropuertos, puertos, carreteras, caminos, escuelas, hospitales, etc.

Piñera inauguró un nuevo edificio de la ONEMI, cuya labor fue cuestionada en aquella oportunidad por la alerta de tsunami que declaró en la madrugada del 27 de febrero, pero que luego la retiró por indicación del Servicio Hidrográfico y Orográfico de la Armada de Chile, provocando la muerte de más de un centenar de chilenos.

Al explicar las facilidades que tendrá la nueva sede, aseguró que "nos va a permitir ponernos a la altura de los países del mundo que llevan realmente el liderazgo y la vanguardia en materia de ser capaces de prepararse para enfrentar los fenómenos de la naturaleza".

Piñera señaló que el establecimiento contará con una superficie total del proyecto de 8.428 metros cuadrados, distribuidos en dos pisos y un subterráneo, el cual estará destinado a estacionamientos y salas técnicas. La inversión total de su construcción alcanzará un total de más de US$15 millones.

También anunció la creación de la nueva Agencia Nacional de Protección Civil, que reemplazará a la ONEMI, y destacó que "nuestro gobierno quiso hacer un esfuerzo de humildad y de aprender de la experiencia del 27 de febrero del año 2010 y es por eso que tomamos la decisión de crear una nueva institucionalidad, mucho más moderna, mucho más eficaz".

La agencia tendrá las siguientes misiones:

1) Educar a la población para prevenir ante una situación de catástrofe.

2) Llevar ayuda oportuna y eficaz, una vez que las catástrofes o los fenómenos de la naturaleza hayan ocurrido.

2) Crear un sistema de alerta temprana que funcione en forma eficaz y que sea capaz, cuando la información y la evidencia lo hacen aconsejable, de advertir a los chilenos de la necesidad de evacuar los lugares en que están corriendo peligro su integridad física o incluso su vida.

Piñera destacó que "la ONEMI de hoy día está mucho mejor preparada para enfrentar fenómenos de la naturaleza o para enfrentar golpes de adversidad, que como lo estaba en el pasado. Pero no podemos cruzarnos de brazos. Todavía nos queda mucho por mejorar".

Dijo que hay "avances importantes", entre ellos, el establecimiento de 15 oficinas de la ONEMI a lo largo del país; desarrollo de equipos móviles que pueden desplazarse al lugar de la catástrofe; y más de 40 mil ensayos todos los años de los organismos técnicos y las direcciones regionales.

Además, mencionó la firma de un acuerdo con la Universidad de Chile para mejorar el sistema de monitoreo sísmico y el mejoramiento de la red de comunicación interna, la cual presentó serias dificultades aquel 27 de febrero.

"Cuando hay una catástrofe se requiere información y para eso se requiere estar atento y preparado con la tecnología de punta que se requiere para este tipo de instancias", enfatizó.

Expresó que ante una catástrofe, ?las fuerzas armadas y de orden tienen que, por su propia naturaleza, asumir sus responsabilidad para proteger a la población y sus bienes, así como "llegar con la ayuda a la gente que lo necesita y en el momento en que la necesita".