Santiago. Decenas de miles de personas marchaban el jueves en varias ciudades de Chile en reclamo por demoradas reformas educativas, demandas que aumentan la presión sobre el atribulado gobierno de centro derecha de Sebastián Piñera y podrían alterar su agenda legislativa.

"En Chile está prohibido pensar" y "Educación igualitaria para todos ahora" se leía en algunas de las pancartas de unas 70.000 personas que desfilaban por las calles del centro de Santiago, en la mayor marcha registrada en lo que va del Gobierno de Piñera y que terminó en algunas escaramuzas con la policía.

Entre los pedidos, los manifestantes buscan más recursos del Estado para la educación, menores costos de transporte, reducir desigualdades en los institutos públicos y aliviar las abultadas deudas con las que quedan los universitarios al culminar sus carreras.

"Queremos una respuesta del gobierno. Que se escuchen las peticiones de los estudiantes que ya llevamos varios años pidiendo", dijo Marco Cáceres, estudiante del emblemático colegio Instituto Nacional de Santiago.

Movimiento del 2006. En 2006, un movimiento estudiantil, que demandaba reformas similares, puso en problemas a la mandataria de centro izquierda Michelle Bachelet, aunque no recibió una respuesta satisfactoria.

Las manifestaciones estudiantiles, apoyadas por rectores y profesores, se replicaron en otras ciudades a lo largo del país.

En recientes semanas, decenas de colegios han sido tomados por sus estudiantes para llamar la atención de las autoridades, mientras que se realizaron marchas menores en diferentes ciudades del país sudamericano.

En la víspera, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, criticó el movimiento estudiantil, al que calificó de reducido.

"Hay un grupo de estudiantes, pequeño comparado con el universo total de estudiantes que tenemos en nuestro país, que quiere parar, y está dispuesto a arruinarle la vida a un grupo mucho más grande que quiere estudiar", dijo el funcionario.

Más dolores de cabeza para Piñera. El fortalecido movimiento estudiantil se suma a otros dolores de cabeza para Piñera, quien en los últimos meses ha experimentado un constante descenso en su popularidad.

El rechazo a la construcción de un megacomplejo hidroeléctrico en la patagonia chilena y la discusión de un proyecto que extiende el reposo post natal para madres trabajadoras, así como quejas del lento avance en el proceso de reconstrucción tras el potente terremoto de febrero del 2010, nublan los planes del Gobierno conservador.

Evaluaciones complejas. "Con un 35% de aprobación va a ser muy difícil para el gobierno hacer cualquier reforma legislativa significativa", dijo Patricio Navia, profesor de la Universidad de Nueva York.

Para el analista político Ricardo Israel, el mandatario pudo evitar una escalada de conflictos en su primer año de gobierno al priorizar las tareas de atención a la emergencia por el terremoto y el inicio de los planes de reconstrucción.

"Este gobierno desperdició su año de tranquilidad", afirmó Israel.

Piñera llegó al poder en marzo del 2010 poniendo fin a 20 años de gobiernos de centro izquierda.

Las manifestaciones estudiantiles, apoyadas por rectores y profesores, se replicaron en otras ciudades a lo largo del país.