La investigación sobre las fallas en el alerta de tsunami de 2010 reavivó las disputas por la carrera presidencial en Chile, donde el oficialismo encontró en su empeño por responsabilizar a Michelle Bachelet la doble motivación de recuperar la unidad y erosionar la alta imagen de un presidenciable, pero también acalló las disputas internas en la oposición, que se abroqueló en defensa de la ex mandataria.

El gobierno está preocupado por estas horas por las derivaciones de haber intentado inculpar a Bachelet en las fallas de un alerta adecuado, que hizo reaccionar al unísono a la opositora Concertación con amenazas de airados reclamos y desagravios en la rendición de cuentas que hará el presidente Sebastián Piñera el próximo lunes en el Congreso.

La aparición en escena, hace un par de semanas, de la investigación por el terremoto y tsunami que el 27 de febrero de 2010 causó 156 muertos y 25 desaparecidos, fue vista por la Alianza gobernante como una oportunidad para achicar la amplia ventaja que las encuestas asignan a Bachelet.

La Alianza gobernante está anclada en el 24% de popularidad del presidente Sebastián Piñera y su gestión, de cara a las elecciones municipales de octubre y las presidenciales de 2013, en las que una eventual candidatura de la ex presidenta sería imbatible.

Si bien el proceso judicial imputa a ocho funcionarios de líneas medias del gobierno de Bachelet y la Fiscalía no presentó cargos penales contra la ex mandataria, los legisladores oficialistas de la comisión parlamentaria que investiga el llamado caso 27-F difundieron un video editado con imágenes ya conocidas, en las que Bachelet era notificada del tsunami sobre la isla Juan Fernández, para concluir en su presunta responsabilidad.

La Concertación en pleno, integrada por la Democracia Cristiana (DC) y los partidos Socialista (PS), por la Democracia (PPD) y Radical (PR) denunciaron que las imágenes estaban editadas "antojadiza y mañosamente" para "denostar la imagen de la ex presidenta" en lo que calificaron como una "operación política deleznable".

El inicio del proceso judicial y de la comisión parlamentaria por el 27-F son contemporáneos con la difusión de las últimas encuestas de opinión, en las que la popularidad de Piñera sigue en el piso histórico al que cayó el año pasado luego de la ola de protestas sociales, y Bachelet no sólo conserva el 83% de imagen positiva sino que reúne 51% de intención de voto, muy lejos de los presidenciables del oficialismo, que en el mejor de los casos tiene 7%.

La coyuntura de los últimos días vino a modificar el escenario de disidencias intestinas de ambos bandos.

La gobernante Alianza, encontró un factor aglutinante para soslayar el fuego cruzado entre sus integrantes, Renovación Nacional (RN) y Unión Democrática Independiente (UDI), por la caída del apoyo popular a la gestión de Piñera, y encontró también una herramienta para que empujar a la oposición a desestimar a Bachelet como su candidata.

La Concertación, dividida para presentar candidaturas comunes en los comicios municipales de octubre y cuyo debate más visible los últimos días era la realización de internas para las elecciones presidenciales de 2013 y la ampliación de su base de partidos, se unió en la defensa de Bachelet.

Como un boomerang le resultó a la Alianza la estrategia inculpatoria, al abandonar los legisladores opositores la comisión parlamentaria, decidir la Democracia Cristiana congelar las relaciones con el gobierno -posición respaldada luego por el PS, el PPD y el PR-, y amenazar varios referentes de estos bloques con "acciones" durante el discurso que brindará el lunes el mandatario en el Congreso.

El senador demócrata cristiano y ex presidente, Eduardo Frei, fue más lejos y notificó que el lunes no asistirá a la rendición de cuentas de Piñera para no participar de "situaciones muy desagradables que se han producido en los últimos días".

La decisión de Frei va en la dirección contraria de lo expresado el jueves por el presidente del Senado, el socialista Camilo Escalona, quien en su calidad de anfitrión del evento defendió su solemnidad y aseguró que la oposición asistiría.

Escalona pidió a la oposición evitar "altercados" o "incidentes" para "no acentuar el desgaste de la institucionalidad democrática y el sistema político" del país, aunque reiteró sus críticas hacia "el clima generado por los diputados de Gobierno, de una confrontación destemplada y virulenta enfocada hacia la ex presidenta Michelle Bachelet".

La preocupación del gobierno por el clima tenso y posibles escándalos que se puedan dar en el Congreso este lunes motivó este viernes una reunión entre el ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet; el vocero presidencial, Andrés Chadwick; y los líderes partidarios y parlamentarios de RN y la UDI.

Además, Chadwick insistió en que el Ejecutivo espera que los parlamentarios de todos los sectores actúen "con sentido republicano" durante la exposición del presidente y que la ceremonia se lleve a cabo "con la mayor tranquilidad posible".

A la incertidumbre por los ánimos dentro del recinto durante la comparecencia de Piñera se suma la convocatoria que la semana pasada hicieron los estudiantes para concentrarse ese día en las afueras del Congreso, en rechazo a la política educativa del gobierno.

Además del clima social y político, Piñera hará su discurso de balance y anuncios tres días después de que la fundación Ciudadano Inteligente difundiera que de las iniciativas prometidas por el mandatario durante la última rendición de cuentas, 56% se concretaron.