Con éxito sorteó su primer desafío el actual ministro de Educación chileno y ex candidato presidencial en las elecciones de 1999 y 2005, Joaquín Lavín. El secretario de Estado cumplió la meta de tener a 1.250.000 escolares en clases, a más tardar dentro de los 45 primeros días del gobierno del presidente chileno, Sebastián Piñera.

 "Puedo decirle a todos los chilenos que hemos cumplido nuestra meta, hemos cumplido nuestra misión", sostuvo Piñera, mientras Lavín agregó con satisfacción que "parecía un sueño imposible" y calificó la tarea de "titánica", de acuerdo a La Segunda.

Lavín, importante líder político dentro de la derecha chilena en la última década, contó con el reconocimiento de las autoridades, dado la complejidad de la meta del plan producto de los daños en infraestructura que dejó el terremoto de febrero pasado en Chile. Entre la infraestructura dañada, hubo numerosos centros educacionales, partícularmente aquellos ubicados entre la VI y VIII regiones del país, las zonas más golpeadas por el cataclismo.

Ante el cumplimiento de la meta, Piñera le puso a Lavín como nueva tarea -con fecha límite para marzo de 2011 -el desarrollo de 15 liceos de excelencia y en pleno funcionamiento.

Nuevos desafíos. Tras dar por cumplida la meta, el presidente de la República anunció el comienzo de una segunda etapa, cuyo objetivo será la reconstrucción definitiva de las escuelas destruidas.

Para esto, Piñera explicó que se dedicarán más de US$3 mil millones y se buscará una colaboración entre el sector público y privado para reconstruir las más de 1.000 escuelas malogradas por el terremoto.

Paralelamente a la reconstrucción, el mandatario planteó nuevas metas concretas que permitan mejorar la calidad de la educación durante su gobierno. La primera de ellas es tener en marzo del próximo año al menos 15 liceos de excelencia funcionando a plena capacidad en distintas regiones del país. Para 2011, el objetivo se extiende a 30 de estos establecimientos, para así cumplir con la meta final de 50 nuevos liceos de excelencia en 2012.

Otra de las medidas anunciadas por el jefe de Estado es una revolución al sistema de medición de la calidad de la educación, “midiéndolo con mayor frecuencia, pero, por sobre todo, informando a los padres y apoderados de los resultados de la educación de sus hijos en forma simple, clara, oportuna y entendible”, puntualizó.

Para esto, explicó que en mayo todos los apoderados de alumnos que hayan rendido la prueba Simce recibirán una carta firmada por el presidente de la República con el resultado obtenido. Junto a esto, se pondrá a disposición de la ciudadanía un mapa por cada escuela, liceo o colegio de cada comuna, con el fin de que los padres tengan más información a la hora de elegir el lugar para educar a sus hijos.

La tercera tarea impuesta por Piñera es transformar a Chile en un país y en una sociedad digital, para lo que se comprometió a “llegar con banda ancha y computador a todas las escuelas y a todos los hogares de nuestro país. Y adicionalmente, poner pizarras inteligentes en 1.000 escuelas antes de que se inicie el año escolar 2011, de forma tal que la tecnología nazca, viva y se desarrolle con los niños desde la más temprana edad”.

Todos estos desafíos apuntan a mejorar de manera integral la calidad de la educación en Chile, para que cada niño sepa que “si se esfuerza, por humilde que haya sido la cuna en que nació, va a poder alcanzar las estrellas, va a poder cumplir sus sueños, va a poder lograr desarrollar en plenitud los talentos que Dios le dio”.En la ocasión, el Jefe de Estado chileno rindió también un homenaje a los profesores del país, señalando que “ningún colegio, ningún computador, ni ninguna sala de clases va a reemplazar el compromiso, la vocación y la dedicación de nuestros profesores en la enseñanza de nuestros hijos”.