La Paz. Choferes en Bolivia paralizaron parcialmente este viernes el transporte público para pedir un aumento en sus tarifas, el primero en una década, en el marco de un creciente malestar por una subida desmesurada de los precios de bienes básicos y demandas de aumento salarial.

La protesta de 24 horas convocada por la Confederación Nacional de Transportistas ocurre luego de una huelga de trabajadores la semana pasada en demanda de mejoras salariales, lo que marcó una ruptura del apoyo que los sindicatos habían dado al presidente Evo Morales.

Distintos sectores del país piden aumentos que compensen alzas de precios desatadas desde fines de 2010, cuando el gobierno decretó un reajuste de los combustibles que luego debió anular pero que advirtió era necesario y se haría tarde o temprano.

Desde entonces, autoridades negocian la implementación de las alzas con la Central Obrera Boliviana (COB) -que agrupa a todos los sindicatos del país y era un de las principales aliadas del Gobierno-, con movimientos vecinales y con otros sectores del país.

La confederación de transportistas convocó a una marcha general "pacífica" hacia la sede del gobierno y algunos chóferes en La Paz destrozaron los vidrios de cerca de una decena de vehículos públicos que no acataron el paro.

"Compañeros, tenemos que luchar todos juntos, tenemos que estar unidos en este pedido que es justo porque no podemos permitir un día más que nuestros hijos no tengan para comer", dijo a Reuters Mariano Chuquimia, uno de los dirigentes sindicales que congregó a la huelga.

Por rutas alternativas hubo circulación de vehículos públicos, aunque sin sus letreros, según transeúntes.

Los transportistas de las ciudades de Cochabamba, Oruro y Potosí no acataron la huelga y sin consultas ni acuerdos incrementaron sus tarifas desde el jueves. Muchos bolivianos se han quejado de que ya pagan más por el transporte.

Los transportistas del sector público exigen que el costo del pasaje suba de 1,50 a 1,80 bolivianos (de 20 a 25 centavos de dólar), lo que provoca el rechazo generalizado de autoridades gubernamentales y la población en su conjunto.

"Soy ama de casa y mi esposo es profesor, así que nuestra economía se iría por los suelos si los pasajes suben", dijo Ritha Sánchez, una usuaria del transporte público.

El secretario ejecutivo de los transportistas, Franklin Durán, manifestó que su sector está dispuesto a dialogar con el gobierno, aunque dijo que las autoridades "demuestran incapacidad para resolver el tema de tarifas".

Sin embargo, el ministro de Obras Públicas, Walter Delgadillo, dijo que se debe entablar un diálogo a nivel nacional.

"Los repuestos para autos subieron y los alimentos también, así que es un derecho que de una vez subamos el pasaje", defendió Luis Mita, un chofer que participaba en la huelga.

Por día un transportista genera un ingreso promedio de 120 bolivianos (unos US$18), según cálculos de organizaciones del sector.