Beirut. Nuevos choques estallaron en todo Siria el jueves, según activistas de la oposición, un día después de que el Consejo de Seguridad de la ONU pidió a todas las partes que detengan los combates y busquen una salida negociada a la revuelta de un año.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que el comunicado unánime del consejo envió un claro mensaje a Siria para que abandone la violencia. Pero el reclamo tuvo poco impacto en el terreno, donde los rebeldes están intentando derrocar al presidente Bashar al-Assad.

Fuentes de la oposición reportaron que tanques sirios atacaron intensamente un extenso barrio de la ciudad de Hama el jueves, luego de enfrentamientos entre rebeldes del Ejército de Siria Libre y fuerzas pro-Assad.

El bombardeo destruyó casas en el barrio Arbaeen, en el noreste de Hama, que ha estado a la vanguardia de la revuelta. Fuentes opositoras dijeron que al menos 20 personas murieron en los ataques del Ejército en el área en los últimos dos días.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, reportó fuertes enfrentamientos en al-Qusair, cerca de la frontera con Líbano. Tres residentes murieron en los combates y cuatro soldados perdieron la vida cuando rebeldes condujeron una emboscada en su puesto de control.

Las tropas sirias también intentaron atacar la localidad norteña de Sermeen, matando a dos personas e hiriendo a decenas, de acuerdo al observatorio.

"Las fuerzas sirias aún no pudieron entrar al área debido a los combates, pero están bombardeando Sermeen y usando ametralladoras pesadas", explicó Rami Abdelrahman, jefe de la agrupación.

En Derá, en el sur del país, varios soldados murieron en una emboscada y fuerzas leales condujeron redadas en la provincia oriental de Deir al-Zor, agregó.

Aún no hay un plan. La declaración del Consejo de Seguridad contó con el apoyo de China y Rusia, que previamente habían vetado dos resoluciones de la ONU respaldadas por estados occidentales y árabes, ofreciendo un raro momento de unidad mundial frente a la crisis.

El documento respaldó los esfuerzos del enviado de la ONU y la Liga Arabe a Siria, Kofi Annan, por poner fin al levantamiento y amenazó a Siria con "medidas adicionales" no especificadas si fracasa a la hora de implementar un plan de paz de seis pasos.

La iniciativa contempla un cese al fuego, un diálogo político entre el Gobierno y la oposición y un acceso total para las agencias humanitarias.

Pero el ministro de Relaciones Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, afirmó que el comunicado aún no señala que las potencias extranjeras hayan llegado a una posición consensuada para crear un plan de acción.

"Por supuesto que eso no es todo, que simplemente tenemos un mensaje común. También tenemos que acordar un plan de acción", dijo a periodistas durante una visita a Viena el jueves. "En este sentido no hemos podido ver una posición común", agregó.

La declaración de la ONU, que no tiene la fuerza legal de una resolución, habla de la necesidad de una transición política en Siria, pero no exige la renuncia de Assad, algo que tanto los rebeldes como la Liga Arabe habían exigido.

"En términos claros e inequívocos, el Consejo de Seguridad llamó a un cese inmediato de toda la violencia y las violaciones de los derechos humanos", dijo Ban en Malasia.

Al menos 8.000 personas han muerto en la revuelta, de acuerdo a cifras de la ONU. Los diplomáticos temen que, sin una resolución inmediata, la revuelta de 12 meses se convierta en una guerra civil.