Tegucigalpa, Honduras. El presidente Porfirio Lobo reiteró este jueves que no esperará que las familias de los 361 reclusos que murieron calcinados en la granja penal de Comayagua demanden al Estado.

El gobernante dijo que buscará un arreglo económico con los parientes de los reos a través de un proceso de mediación que estaría realizando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Yo no voy a esperar que me demanden, vamos a arreglar con las familias con la mediación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, dijo el titular del poder Ejecutivo.

El gobernante anunció que ya se está trabajando en el tema de la granja penal de Comayagua para reubicar a los sobrevivientes en un lugar donde exista menor peligro.

“Ahí vamos caminando, lamentando todo lo que ha pasado, ya estamos trabajando en el tema de la cárcel de Comayagua, para ponerlos en un lugar mejor y de menos riesgo, estamos trabajando en eso y, bueno, no son temas nuevos, son temas arrastrados y son temas que aunque de nada sirve el consuelo, pero muchos países con tanto dinero tienen muchos problemas y aquí con los problemas que ha habido se disparan, pero estamos trabajando, estamos ahí con ellos y con sus familias”.

El pasado 14 de febrero se registró un voraz incendio en la granja penal de Comayagua que causó la muerte de 361 a consecuencia de las llamas, en una tragedia que ha sido catalogada como la más grande en América Latina.

El siniestro consumió varios módulos del centro penitenciario  donde se encontraban al menos 850 reclusos.

La tragedia penitenciaria mantiene a decenas de familias albergadas en el Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop) que desde el 15 de febrero esperan los cuerpos de sus seres que están siendo identificados a través de la Dirección de Medicina Forense del Ministerio Público, con ayuda internacional.

“Mi hijo no me quería decir que estaba preso”. Su hijo escapó de su lado y la mentira fue el motivo que lo llevó hasta la muerte.

Doña María Munguía relató cómo su vástago Orlin Alexander Munguía (23) la engañó haciéndole creer que vivía con unos parientes en la ciudad de El Progreso, Yoro.

“Hace cuatro meses que mi hijo se fue de la casa en Catacamas y un día me llamó para decirme que vivía con una prima, pero era mentira, no me quería decir que estaba preso”, manifestó.

La mala noticia del deceso de su hijo la recibió dos días después de la tragedia.

“Una mujer me llamó, me dijo que era la novia de mi hijo y me confesó lo que había pasado en el penal; al principio no le creí, pero después me dijo cosas que solo mi hijo y yo sabíamos”.

Doña María se ahoga en llanto inmediatamente después del trágico relato y solo le pide a Dios que le entreguen pronto el cadáver de su hijo.

“Yo lo único que quiero es llevarme a Orlin para darle una sepultura digna, no pido dinero ni nada más”, afirmó.

Su vástago apenas tenía 3 meses de estar recluido por el delito de robo y cumplía una condena de 6 meses.

Lastimosamente, su vida se esfumó en medio de las llamas que lo condenaron a una ida sin regreso.

“Ya lo identificaron, por eso estoy segura de que nunca más lo veré, pero sé que él descansa en paz al lado de mi Dios”, manifestó con resignación.

En su natal Catacamas la esperan su esposo y tres hijos.

“Presidente, aclárenos qué fue lo que pasó”. Para José Adán Maradiaga, los días dentro del Infop se han convertido en “eternos”.

Su angustia crece día a día porque aún no sabe nada de su hermano, Teófilo Vásquez Flores, fallecido en el hogar 6.

Maradiaga confirmó que el cuerpo de su ser querido ya fue identificado, sin embargo, todavía no ha recibido información que aleje el fantasma de la duda que se apodera de él.

“ Ya nos dijeron que lo identificaron, pero no sé hasta cuándo nos lo entregarán porque no nos dicen nada”, se quejó.

La angustia crece cada días más dentro del hombre de 56 años que dice extrañar su natal Minas de Oro, Comayagua.

“Mi mujer y mis 5 hijos están botados allá lejos. Quisiera irme, pero soy pobre y no tengo dinero para estar viajando”, aseguró.

Su hermano fue inculpado por agresión en contra de un elemento de la policía y tuvo que pagar esa pena con su propia vida.

“él tenía el vicio de beber y cada vez que lo hacía se ponía a pelear con la gente, y eso lo llevó hasta la tumba”, manifestó el acongojado campesino.

En medio de su dolor, exige al gobierno que esclarezca la causa del voraz incendio que acabó con la vida de su querido “Teo”, como cariñosamente le decía.

“Al señor presidente y a todas las autoridades que nos puedan ayudar les pedimos que nos aclaren qué fue lo que pasó, porque yo no creo que haya sido un accidente lo que pasó en la cárcel”, afirmó.

”Tarde o temprano me darán el cuerpo”. La paciencia ha sido aliada de Olga Marina Gutiérrez durante el largo proceso de la entrega del cadáver de su hermano Cecilio Gutiérrez, fallecido en el módulo 6 del centro penal de Comayagua.

“Yo he confiado en Dios, él me ha dado fortaleza y me ha mantenido de pie. Sé que tarde o temprano me llamarán para llevarme el cuerpo de mi Cecilio”, manifestó la humilde mujer.

En sus manos sostiene la ración del almuerzo que diariamente le brindan en el “campamento esperanza”.

En su larga travesía de dos semanas lejos de su hogar en Victoria, Yoro, ha sembrado amistad con otras personas que comparten su dolor.

Su esposo Joel Martínez la llama a diario para conocer los avances en el proceso, sin embargo cada día ella le responde que todavía no es el momento de partir.

“Mis hijos están allá en Victoria, yo me vine sola porque nadie me quiso acompañar y no iba a permitir que hicieran lo que quisieran con el cuerpo de mi hermano”, afirmó.

La dama contó que su hermano estaba preso desde hace doce años por el delito de homicidio, sin embargo ya había cumplido su sentencia de 10 años, pero “el abogado que contratamos nos engañó y pasó el tiempo hasta que se vino esa tragedia”, lamentó.

Por un momento su fortaleza parece ser derribada por un ligero sentimiento de tristeza, pero inmediatamente recapacita y manifiesta con convicción que “Dios tiene el control de todo”.