Desde la puesta en marcha del Plan Frontera Sur, se han endurecido las acciones contra personas migrantes y sus defensores en México. Además, este grupo de personas continúa siendo objeto de agresiones en el país, advirtió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

De acuerdo con datos recibidos por la CIDH, a partir de la puesta en marcha del Plan Frontera Sur, en julio del 2014, las autoridades habrían creado una Gendarmería en Tapachula, Chiapas, consistente en 5.000 agentes de la Policía Federal de México con entrenamiento militar.

Asimismo, se colocaron nuevos puestos de control fronterizo y habrían aumentado las redadas. Ello resultó en un aumento del número de detenciones y deportaciones de personas migrantes desde el 2014. Según datos recabados por el Instituto Nacional de Migración (INM), en el 2013 fueron detenidas 86.929 personas migrantes y en el 2014 fueron 127.149, lo que representa un aumento de 46%. Entre enero y febrero del 2014, el INM detuvo a 14.612 personas migrantes y, para el mismo periodo del 2015, detuvo a 28.862, lo cual implica un aumento de 98%.

“La comisión expresa preocupación por la información sobre presuntas agresiones y actos intimidatorios contra migrantes y sus defensores”, indicó el órgano.

La CIDH reiteró que es obligación del Estado mexicano adoptar todas las medidas necesarias, a fin de garantizar el derecho a la vida, la integridad y la seguridad de los migrantes en tránsito por México, así como de los defensores de derechos humanos de los migrantes, en forma inmediata y urgente.

Asimismo, urgió al Estado a que aplique los estándares internacionales en materia de uso de la fuerza en los operativos de control migratorio; que investigue de oficio los hechos; sancione a los agentes responsables de violaciones de derechos humanos, y repare a las víctimas de estas violaciones