Bagdad. La cantidad de civiles que murieron víctimas de la violencia en Irak casi se duplicó en julio respecto a junio, una señal de que los insurgentes podrían estar intentando aprovechar las tensiones políticas después de una elección que no produjo un ganador claro.

Un total de 396 civiles murieron por explosiones de bombas u otros ataques el mes pasado, en comparación a los 204 que perecieron en junio víctimas de las mismas causas y de los 275 que fallecieron en mayo, mostraron cifras divulgadas por el gobierno en la tarde del sábado.

El total de julio está lejos de las cifras que se alcanzaron en los días de la guerra sectaria del 2006 y 2007, pero sigue siendo alto.

La violencia en general ha caído drásticamente desde los máximos que alcanzó durante la guerra sectaria que siguió a la invasión liderada por Estados Unidos en el 2003. Pero los ataques con bombas y los asesinatos aún ocurren a diario mientras los islamistas sunitas intentan detener el ascenso de la mayoría chiíta al poder político.

Los partidos políticos iraquíes aún intentan formar un Gobierno después de las elecciones parlamentarias de marzo.

Facciones chiítas, sunitas y kurdas han estado negociando para sumar suficientes escaños para alcanzar una mayoría en el Parlamento, pero siguen estancados en quién ejercerá los máximos cargos.

La alianza intersectaria Iraqiya del ex primer ministro Iyad Allawi, respaldada por la minoría sunita, ganó 91 escaños, dos más que el bloque State of Law liderada por el actual primer ministro chiíta Nuri al-Maliki.

Allawi ha advertido que cualquier intento de una unión entre los bloques chiítas State of Law y la Alianza Nacional Iraquí, que terminó en tercer lugar, para excluir a Iraqiya del poder podría llevar a más violencia.

Los sunitas dominaron Irak bajo el gobierno de Saddam Hussein y el resentimiento por haber perdido el poder después de la invasión liderada por Estados Unidos en el 2003 ayudó a fomentar la insurgencia y las luchas sectarias.

Las cifras de muertes mensuales, emitidas por los ministerios del Interior, Defensa y Salud, mostraron que 89 agentes de policía, 50 soldados y 1.055 supuestos insurgentes y milicianos murieron en julio.

La semana pasada, dos coches bombas dejaron al menos 19 peregrinos muertos, en su mayoría chiítas, cerca de la ciudad sagrada de Kerbala, 80 kilómetros al suroeste de Bagdad.

Al menos 15 personas murieron el 21 de julio cuando un coche bomba estalló en un concurrido mercado cerca de la ciudad de Baquba en la norteña provincia de Diyala.

Alrededor de 100.000 civiles han sufrido muertes violentas en Irak desde la invasión, según www.iraqbodycount.org.