Madrid. Cinco años después del último atentado mortal en España y casi tres años después de su declaración del cese de su actividad armada, la banda terrorista ETA se plantea como objetivo ser un actor más en la senda política de la izquierda independentista vasca.

"La partida se juega en el campo político", aseguran a Efe fuentes de la lucha antiterrorista, tras analizar los movimientos de la banda desde que el 30 de julio de 2009 causara la muerte de dos guardias civiles en la isla de Mallorca (Mediterráneo) con una bomba que adosó a su automóvil.

Ocho meses después de este atentado, un policía francés falleció en un tiroteo cerca de París, considerada la última víctima de la banda.

El anuncio del fin de la actividad armada no llegó hasta el 20 de octubre de 2011.

Las fuentes ven en el último comunicado de la banda -hecho público el 20 de este mes- la constatación de que ETA ha entrado en precampaña para que las formaciones independentistas vascas arañen al Partido Nacionalista Vasco (PNV) -en el Gobierno regional- el mayor número de sufragios en las elecciones municipales de mayo del próximo año.

"ETA hace política pero no es el principal actor. Es la izquierda abertzale (independentista). El papel de la banda es ayudar a que ésta gane votos", sentencian las fuentes.

Estos grupos radicales tratan de evitar cualquier resurgimiento de la violencia, conscientes de que eso anularía sus victorias políticas, tanto en el ámbito regional del País Vasco como a nivel nacional.

Los grupos de la izquierda independentista tienen 21 escaños en el Parlamento vasco y cuentan con siete representantes en el Congreso de los Diputados de España.

Los contactos para intentar concentrar todos los esfuerzos de la vía política son permanente entre expresos de la banda, la izquierda abertzale y emisarios de la organización terrorista.

ETA, que sufre continuas actuaciones de las fuerzas de seguridad, sigue viva con tan solo una docena de miembros relevantes, instalados en Francia y encabezados aún por José Antonio Urrutikoetxea, "Josu Ternera"; Iratxe Sorzabal y David Pla, en un comité ejecutivo que apuesta por la vía política.

El último comunicado de que ETA, en el que anuncia que ha desmantelado sus estructuras logísticas y operativas derivadas de la lucha armada no ha despejado aún la incógnita de si procederá a una entrega de las armas con luz y taquígrafos.

Según las fuentes, una de las opciones que baraja es acudir a un observador francés, que podría ser alguna institución del país galo, para que "toque y palpe" las armas a entregar que, en cualquier caso, no serían todas.

Continúa pendiente para ETA el tratamiento de los presos, que deberán acogerse a medidas individuales, ya que el gobierno español no está dispuesto a cambiar la política penitenciaria, con excarcelaciones masivas, salvo que la banda se disuelva.