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Clase media decide en un Brasil dividido entre Marina Silva y Dilma Rousseff
Lunes, Septiembre 29, 2014 - 05:21

La clave de la balanza electoral está en la mayoritaria clase C, que, según el instituto de estudios sociales Data Popular, agrupa al 56 % de los 141,2 millones de votantes.

Los sondeos para los comicios del 5 de octubre en Brasil indican que los más pudientes apoyan el cambio que ofrece la opositora Marina Silva y que los pobres prefieren a la actual presidenta y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, lo que deja el pleito en manos de la mayoritaria clase media.

A una semana de las presidenciales, todos los sondeos indican que el próximo domingo Rousseff y Silva serán las candidatas más votadas, pero también que ninguna de ellas superará el 50 % de los sufragios, por lo que deberán definir el pleito en una segunda vuelta que se celebrará tres semanas después, el día 26.

Un análisis detallado de las encuestas desvela una suerte de "lucha de clases" en las preferencias del electorado y también que la "nueva clase media" que emergió con las vastas políticas sociales de Rousseff y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha tornado el mayor obstáculo para el proyecto político que ambos encarnan.

Brasil divide a sus clases sociales en cinco y las califica con las primeras letras del alfabeto, con la A para los más ricos y la E para los menos favorecidos.

Entre las clases A y B, las más pudientes, la ecologista Marina Silva ha construido sus más firmes bases y su intención de voto, de acuerdo con diversas encuestas, llega casi al 40 %, mientras que la actual presidenta y aspirante a la reelección no supera el 25 %.

En los estratos sociales más bajos, constituidos por las clases D y E, el favoritismo de Rousseff se dispara y oscila entre el 40 y el 50 %, al tiempo que el apoyo a Silva se retrae a una media del 30 %.

Pero la clave de la balanza electoral está en la mayoritaria clase C, que, según el instituto de estudios sociales Data Popular, agrupa al 56 % de los 141,2 millones de votantes y tiene un ingreso medio mensual en torno a los 2.500 reales, equivalente hoy a unos 1.000 dólares.

Ese "colchón" de clase media creció en forma exponencial en los últimos doce años y absorbió a las cerca de 40 millones de personas que, según datos oficiales, salieron de la pobreza en ese período.

Según los analistas, ese ascenso social generó nuevas demandas, aún no satisfechas, que fueron el estopín de las multitudinarias protestas que tomaron las calles de Brasil en junio del 2013 y derrumbaron la popularidad de Rousseff desde el 70 % que ostentaba entonces hasta el techo del 40 % que le atribuyen hoy los sondeos.

Las últimas encuestas dicen que el discurso contra los partidos políticos tradicionales y la oferta de "cambio" que presenta Silva ha calado en la mayoritaria clase C, antes claramente favorable a Rousseff pero ahora partida al medio entre las dos candidatas.

Como los manifestantes del año pasado, Silva propone una reforma para "adecentar" la política nacional y critica la calidad de los principales servicios públicos, a los que promete darles el padrón de calidad que la "nueva clase media" exigió en las calles.

El perfil social del electorado trazado por las principales firmas demoscópicas se refleja en las diferentes regiones de Brasil, también en función de sus grados de desarrollo y riqueza.

En el próspero estado de Sao Paulo, que en términos económicos es el más rico del país, representa el 31 % del producto interior bruto (PIB) nacional y supone el mayor colegio electoral, con el 22,4 % de los votantes, la ventaja de Marina Silva sobre Rousseff es, en promedio, según las encuestas, de unos siete puntos porcentuales.

En las regiones más empobrecidas del país, que son también menos pobladas y que fueron en los últimos años el principal objetivo de las políticas sociales del Gobierno, Rousseff lidera con holgura y una diferencia que llega hasta los 20 puntos.

La propuesta económica de corte más liberal de Silva ha cautivado también a los mercados financieros, lo cual se confirma en la Bolsa de Sao Paulo, que durante las últimas semanas ha tenido ganancias históricas a medida que han crecido el apoyo y las posibilidades de victoria de la candidata ecologista.

Autores

EFE