Ciudad de Guatemala. En una entrevista que concedió a Télam, Colom hizo un minucioso balance de su gestión y destacó que "el buque insignia de nuestro legado es el alto coeficiente de cohesión social y los avances importantes en desarrollo y en educación, a través de los programas presidenciales. Creo que por primera vez se le dio prioridad al ser humano, y al ser humano que menos tiene".

¿Qué es lo que quiso hacer y no pudo?, preguntó la agencia. "Tal vez la gran deuda fue no lograr reducir la polarización del país; algo se hizo, pero falta mucho", dijo. Y además "no haber logrado establecer una reforma fiscal, como consecuencia de una oposición sistemática".

"Guatemala tiene la tasa impositiva más baja de América Latina, y si queremos progresar en justicia, en seguridad, en educación, no hay otra forma que mejorar los ingresos del Estado", agregó.

Álvaro Colom admitió que la fallida candidatura presidencial de su esposa, Sandra Torres, de la que se divorció en marzo de este año para sortear el impedimento constitucional de que un presidente sea sucedido por un pariente directo, fue "una apuesta que salió mal".

¿Por que la coalición de gobierno no tenía un plan B, una candidatura alternativa?.

"Porque hubo una resistencia sistemática de las bases del partido a mencionar una opción B. Las redes sociales que integran la fuerza hicieron una fuerte resistencia a esto. Y creo que fue, efectivamente, una apuesta que no se ganó".

Para Colom el hecho de que Sandra Torres no fuera habilitada por la Justicia para candidatearse "provocó un peligroso desequilibrio en el sistema político", que se manifiesta en el hecho de que los dos candidatos con más posibilidades de sucederlo son un controvertido general retirado, Otto Pérez Molina, acusado de participar de delitos de lesa humanidad, y un abogado populista.

Ambos ubicados bien a la derecha del espectro político.

Independientemente de quien sea consagrado como próximo presidente, para Colom hay cuestiones de fondo que no van a poder cambiar para mantener la gobernabilidad.

"Creo que quien gane tiene por lo menos tres retos importantes, yo diría hasta compromisos importantes, por lo que se ha oído en la campaña. Uno es mantener y fortalecer los resultados en seguridad y justicia. Otro mantener los programas sociales. Y el tercer gran reto va a ser la reforma fiscal", dijo.

"La presión que ejercen sobre el presupuesto salud, educación, gobernación, defensa, organismo judicial, ministerio público es muy fuerte. Y el año entrante va a ser aún más fuerte" a lo que se suma una tasa de impuestos históricamente baja.

"En mi opinión -agregó-, en los próximos ocho años la tasa impositiva debería llegar al 18 o 19 por ciento para poder cubrir los servicios esenciales. Apenas estamos en el 10 por ciento y cada vez que se habla de impuestos es una oposición impresionante, sobre todo del sector productivo".

En cuanto al alineamiento de Guatemala con los países de Centroamérica y de la Unasur, el Presidente estimó que con el cambio de signo político "podrían cambiar algunas cosas, pero no lo de fondo".

Como ejemplo citó los acuerdos con México, tanto en seguridad como en el tema de inversiones, lo mismo que con los países de América Central. Y destacó los acuerdos de libre comercio con países del Sudamérica, que permiten "diversificar el origen de las inversiones en el país" porque "no es sano para una economía depender sólo de Estados Unidos y algunos países de Europa".

En el mismo sentido Colom estimó que ni Pérez Molina ni Baldizón tomarían mucha distancia del acercamiento que él protagonizó con los países del Mercosur porque "la inercia es muy fuerte".

"Creo que por diferencias ideológicas no hay que dejar de incentivar esa relación, que es muy buena. América Latina es el continente que puede salir adelante con efectos económicos y políticos muy importantes, que dependen de la armonía entre los gobiernos", dijo, y destacó que le tocó protagonizar "un período privilegiado" en la relación con estos países.

Por último, respecto de su futuro político tras la entrega del mando, el 14 de enero próximo, Álvaro Colom estimó que tras un período de descanso podría trabajar desde un espacio no público en temas vinculados a la lucha contra el crimen organizado y en integración de la juventud.

¿No más aspiraciones presidenciales?-En política no hay que decir de esta agua no he de beber, pero volver a gobernar no. Creo que deberían venir tiempos de gobernantes jóvenes para lograr voltear la página de nuestro pasado tan violento y tan desigual. Los únicos que lo pueden lograr son los jóvenes, que no tienen los prejuicios que nos generó la guerra, la represión y todo eso.