Bogotá. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, condenó la decisión del Tribunal de Estrasburgo, Francia, que negó la extradición al país sudamericano del ex oficial del ejército israelí Yair Klein, condenado a 10 años por entrenar a grupos paramilitares.

La policía rusa detuvo en agosto de 2007 a Klein en un aeropuerto de Moscú, después de recibir una solicitud de Interpol.

Un juez colombiano sentenció en 2001 a Klein en ausencia a 10 años de cárcel por entrenar a paramilitares en "técnicas terroristas".

"Quisiera sentar mi voz de protesta en esta ocasión por el fallo de este Tribunal en Estrasburgo, que prohibió la extradición de Yair Klein a Colombia", dijo Santos en un acto de Gobierno.

Klein, un teniente coronel reservista israelí, también fue acusado de trabajar como mercenario para el cártel de droga de Medellín en la década de 1980, un cargo que negó.

El presidente sostuvo que su gobierno respeta los fallos de los tribunales nacionales e internacionales, pero lamentó el hecho y advirtió que no corresponde a la cooperación de Colombia con la justicia internacional ni al costo que ha pagado en la lucha contra la violencia.

"Creo que esto es una señal muy negativa. Un país que ha sufrido tanto, un país que ha tenido tanta violencia, que está queriendo reparar a sus víctimas, que está queriendo poner en práctica los principios de verdad, justicia y reparación", afirmó.

Fallo contradictorio. El mandatario consideró como una contradicción el fallo del llamado tribunal Europeo de Derechos Humanos de prohibir la extradición de "una persona que supuestamente cometió todo tipo de crímenes y que además sembró la semilla de buena parte de la violencia que sufrimos los colombianos durante tanto tiempo".

El militar retirado israelí apeló la decisión de Rusia de extraditarlo a Colombia con el argumento de que no tenía garantías en el país sudamericano y problemas de seguridad en las prisiones. Al parecer Klein será enviado desde Moscú a Israel.

Klein encabezó un grupo de mercenarios israelíes que llegó a Colombia a entrenar grupos paramilitares en el centro de Colombia en la década de 1980.

De acuerdo con fuentes de seguridad, recibió un pago de US$80.000 del extinto narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, jefe militar del Cartel de Medellín.

El presidente colombiano anunció que se estudiarán fórmulas jurídicas contra la decisión del tribunal europeo.

Los escuadrones paramilitares de ultraderecha fueron grupos armados ilegales que surgieron en la década de 1980 financiados por terratenientes, ganaderos, comerciantes y narcotraficantes para protegerse de los ataques de la guerrilla izquierdista en medio del conflicto interno.

Pero poderosos narcotraficantes tomaron el control de esos escuadrones que asesinaron a miles de civiles en medio de su guerra contra los rebeldes izquierdistas y provocaron cientos de desplazamientos, mientras instauraron enclaves políticos y militares bajo su régimen de terror en varias regiones del país.

Los escuadrones paramilitares se desmovilizaron en el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe como parte de una controvertida negociación que permitió el desarme de más de 31.000 combatientes, muchos de los que regresaron a las actividades criminales como miembros de ejércitos privados al servicio del narcotráfico.