Bogotá. Colombia confiscó 2,3 toneladas de cocaína cerca de la frontera con Panamá al término de una persecución por aire y mar de una lancha que la transportaba, y desarticuló una red que enviaba cargamentos de droga desde un puerto del Caribe a Estados Unidos y Europa.

Las Fuerzas Militares informaron que aviones de la Fuerza Aérea detectaron una lancha que navegaba por aguas del Mar Caribe, cerca a la frontera con Panamá, y alertaron a la Armada que inició una persecución que permitió interceptar la embarcación y capturar a sus cinco tripulantes.

Pese a los esfuerzos de Colombia por erradicar el narcotráfico, la actividad ilícita se mantiene, entre otras razones, por la rentabilidad del negocio y la posición geográfica que rodeada por dos océanos facilita la tráfico de drogas.

En el interior de la lancha se encontraron 2.326 kilos de cocaína con un valor estimado en US$58 millones en el mercado internacional.

Por otra parte, la Policía Nacional capturó a 20 personas responsables del envío de cargamentos de cocaína desde el puerto caribeño de Cartagena hacia Estados Unidos y Europa.

Amplio alcance. El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, dijo que la red de narcotraficantes tenía a su servicio trabajadores de empresas navieras, personal de vigilancia y seguridad e incluso mecánicos que facilitaban la colocación de los cargamentos de cocaína en los contenedores con productos de exportación.

De acuerdo con cálculos de las autoridades colombianas, en cada envío la organización despachaba 700 kilos de cocaína con destino a Europa.

Colombia es considerado como el primer productor mundial de cocaína con unas 400 toneladas anuales, pese a que redujo considerablemente su capacidad por una ofensiva de erradicación de cultivos de hoja de coca apoyada por Estados Unidos que desde el año 2000 ha entregado más de US$6.000 millones en equipo militar, entrenamiento y programas sociales.

Pese a los esfuerzos de Colombia por erradicar el narcotráfico, la actividad ilícita se mantiene, entre otras razones, por la rentabilidad del negocio y la posición geográfica que rodeada por dos océanos facilita la tráfico de drogas.

Mientras que un kilo de cocaína puede costar unos US$1.000 en las zonas selváticas de este país, su costo en los mercados internacionales puede alcanzar los US$30.000 antes de ser vendido en pequeñas cantidades por distribuidores que también obtienen importantes ganancias, de acuerdo con fuentes de seguridad.