Bogotá. Colombia reforzará la seguridad en un estado sureño golpeado por múltiples ataques, en un fin de semana en que supuestos rebeldes detonaron un caballo cargado con explosivos y dos policías murieron en otros incidentes, dijeron el domingo las autoridades.

Colombia lucha contra rebeldes izquierdistas y bandas criminales, y aunque la seguridad ha mejorado en los últimos años los grupos armados ilegales continúan enfrentándose al Gobierno.

La policía dijo que dos oficiales fueron asesinados a balazos el domingo en el estado sureño de Cauca, el mismo donde un día antes rebeldes detonaron un coche bomba, un autobús bomba y otro artefacto explosivo matando a tres personas e hiriendo a otras 77.

El presidente Juan Manuel Santos dijo que iba a mandar refuerzos policiales, efectivos del ejército y fuerzas especiales a Cauca, un área plagada por la violencia del narcotráfico y la guerrilla.

Santos también dijo que el gobierno creará otro batallón de montaña para la zona.

"Hemos tomado la medida que de aquí en adelante, la fuerza pública va a destruir cualquier casa que sea utilizada por los terroristas para atacar a la fuerza pública o a la población civil. No mas utilización de casas para disparar a la fuerza pública o a la población civil", dijo Santos.

Caballo con explosivos. Los medios locales reportaron el domingo que supuestos combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) detonaron un caballo cargado con explosivos, hiriendo a dos soldados en la provincia sureña de Caquetá.

La situación de la seguridad ha empeorado este año en los departamentos de Cauca, Caquetá, Norte de Santander, Arauca y Antioquía, según la institución colombiana Corporación Nuevo Arco Iris.

Los ataques se producen una semana después de que el líder de las FARC, el más importante grupo guerrillero de Colombia, logró eludir su captura por parte de las fuerzas de seguridad. Las FARC han intensificado la violencia en el país, que es el mayor productor mundial de cocaína.

Santos, quien asumió en agosto, ha prometido mantener la postura dura de su predecesor, Alvaro Uribe, contra los rebeldes izquierdistas, las bandas paramilitares y los traficantes de cocaína.