En los tiempos de la Guerra Fría y luego de la convocatoria de la revolución cubana para que estudiantes de América Latina se capacitaran en temas económicos en la isla caribeña, surgió el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

La Brigada Pro Liberación José Antonio Galán, conformada por once jóvenes estudiantes, entre ellos Fabio Vásquez Castaño, llegó a San Vicente de Chucurí en Santander, y allí se asentaron hace 50 años y durante su lucha por una reivindicación social han cometido miles de crímenes por los que el país pide justicia.

Ahora y después de varios intentos de paz con los últimos gobiernos el ELN a través de un comunicado mostró nuevamente sus deseos de entablar una negociación. El Espectador consultó a Carlos Medina Gallego, docente de la Universidad Nacional y una de las personas que más ha estudiado a este grupo subversivo y a León Valencia, ex militante de esa organización y ahora director de la Fundación Paz y Reconciliación sobre las perspectivas de dicha iniciativa.

Medina Gallego considera que esta negociación se debe dar al mismo tiempo que la que ya se están realizando con las FARC, de tal forma que cuando se vayan a generar los elementos de refrendación que ha prometido el gobierno se ejecuten los mismos para las dos organizaciones a través de un solo documento. Por eso es que León Valencia habla de que se debe manejar una agenda equilibrada, y que el gobierno no le puede dar menos de lo que le dio a las FARC, ni tampoco más. “El ELN es una guerrilla menor que las FARC pero el gobierno le tiene que dar una agenda, un país sede, los países que lo acompañan, un reconocimiento político y hacer unas variaciones en cuanto a la agenda”, le dijo a este diario.

Y aunque el ELN ya divulgó su intención de tener como base a las víctimas y la sociedad civil, Medina Gallego considera que hay temas vitales que se deben tratar como son: la participación de la sociedad civil, atención de las víctimas, cambios y reconocimientos de los movimientos rurales y campesinos, defensa de los recursos naturales y el medio ambiente, el tema minero energético (oro y petróleo), actividades de las que se han lucrado, ampliación y profundización de la democracia de tal manera que se ofrezcan garantías para el ejercicio de la política, la integración de América Latina, la soberanía, y el narcotráfico.

Los dos expertos consultados coinciden en afirmar que estas negociaciones tendrían un tiempo límite de cara a las elecciones regionales que se celebrarán en octubre de 2015.