Bogotá. Plagiado en el ataque a El Billar en Colombia, una vereda de Cartagena del Chairá (Caquetá), cuando los subversivos arremetieron contra la Brigada Móvil N° 3 del Ejército, el 3 de marzo de 1998, el sargento viceprimero Luis Alfonso Beltrán Franco sigue viendo cómo se le esfuma la vida en la selva junto a otros uniformados, incluido el también sargento viceprimero Luis Arturo García, quien corre la misma tragedia desde ese día.

Luis Alfonso cumplirá 41 años de edad el próximo 15 de septiembre. Por suerte, asegura su madre, la señora María Virginia Franco, es soltero y no dejó hijos. “Sólo Alan Jara me dijo que él es un roble, que vive muy alentado”, apunta, tras explicar que pocas han sido las noticias recibidas de su hijo a pesar de que varios “canjeables” están libres.

“Han traído noticias de él, pero dicen que lo vieron hace tres o cuatro años. Después de ello no sabemos en qué situación están. Cuando estuvimos en San Vicente del Caguán, invitados por la misma guerrilla en los diálogos de paz (2002), me llegó la primera cartica y corroboré que él sí estaba allá. Luego la señora Marleny Orjuela, presidenta de Asfamipaz (Asociación colombiana de familiares de miembros de la Fuerza Pública retenidos y liberados por grupos guerrilleros) viajó como en dos ocasiones y me trajo cartas y fotos. Y la última prueba la conocí cuando el periodista Jorge Enrique Botero estuvo con ellos hace unos años”.

Respecto a lo que dichas pruebas contienen, la señora Virginia dio sus impresiones. “Lo siento muy espiritual, no dice nada de lo que sufre y me ofrece perdón por causarme tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta angustia, aunque en los mensajes que yo le envío le digo que son cosas de la vida y él no tiene la culpa. Nosotros sabemos soportar, era su trabajo y estaba cumpliendo”.

Hoy, la señora Virginia cuenta con su hijo César (el menor) y otros familiares, pues su otra hija está en Italia y Eufrasio, padre de Luis Alfonso, optó por irse para el Tolima. Dice que entiende el cansancio de su esposo y acepta que la visite cada vez que puede, pero no por ello se irá de Bogotá. Hacerlo, sostiene, sería asimilar que su hijo no regresará.

Con el fin de conmemorar este doloroso acontecimiento y clamar por su pronta liberación, al igual que la de todos sus compañeros de plagio, este domingo se celebrará una misa en la Iglesia de San Juan Macías, en Bogotá. (Calle 13 No. 76 A – 06, Barrio Visión de Colombia. Hora:10 a.m.).