Bogotá. Unos 4.000 campesinos se movilizaron al norte de Colombia en protesta contra la fumigación de plantíos de hoja de coca y para exigir permisos para explotar minas de oro, éxodo que el gobierno considera forzado por la guerrilla para proteger su sustento económico.

El ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, dijo este jueves que las demandas de los campesinos "no son negociables" y advirtió que el gobierno no está dispuesto a transar sobre esos temas debido a que constituyen dos de las principales fuentes de financiación de la guerrilla izquierdista y los cárteles de droga.

"De lo que sí pueda estar segura la población es que la vamos a proteger con toda determinación", sostuvo el funcionario a periodistas.

Los campesinos comenzaron a llegar desde este domingo al pueblo de Anorí, en el departamento de Antioquia, una de las regiones del país sudamericano en donde más se concentran los cultivos de hoja de coca, materia prima de la cocaína.

Los labriegos, que permanecen hacinados en el parque principal de Anorí, también exigen que el gobierno retire las bases militares en esa región donde tienen importante presencia las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor guerrilla que opera en la nación andina.

El secretario de gobierno del departamento de Antioquia, Andrés Julián Rendón, dijo que la movilización campesina es en realidad un desplazamiento forzado por las FARC, golpeadas por la ofensiva militar contra la minería ilegal y el narcotráfico, dos de sus principales fuentes de financiación.

"Es innegociable que vayamos a suspender las fumigaciones aéreas o que permitamos el ingreso de dragas ilegales en el único municipio de Antioquia en donde no hemos podido hacer erradicación manual por los campos minados", aseguró.

Pero los líderes campesinos aseguraron que las fumigaciones aéreas afectan sus cultivos de productos legales.

Colombia, afectada por un conflicto interno que cobra miles de vidas y en que las Fuerzas Armadas enfrentan a rebeldes y a grupos armados ilegales conformados por antiguos paramilitares de ultraderecha, es considerado el primer productor mundial de cocaína con 410 toneladas anuales.

El narcotráfico es considerado el combustible que alimenta la confrontación que cobra miles de vidas.

Al cierre del 2009, la ONU reportó en Colombia 68.000 hectáreas de cultivos de hoja de coca.