La Habana. Representantes del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) reanudaron este miércoles en la capital cubana sus negociaciones en busca de la paz para la nación sudamericana.

En un comunicado hecho público al inicio de esta ronda, la comitiva insurgente llamó a toda la sociedad colombiana a que se movilice para participar en el proceso de diálogo que intenta la paz con el fin de lograr la "consolidación de una democracia auténtica" en el país.

La declaración, leída por el guerrillero Marcos León en el Palacio de Convenciones de La Habana, señala que "definitivamente la paz no podrá ser resultado de un diálogo alejado del pueblo", e insta a una movilización de todos en tal sentido.

León puntualizó que esta convocatoria no es una agenda paralela contraria a las pláticas iniciadas en la isla el pasado 19 de noviembre con el gobierno de Juan Manuel Santos.

Horas antes del inicio de estas pláticas, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, quien encabeza a los representantes del gobierno de Bogotá, también consideró que "es fundamental la participación de la gente (...) y por eso se han dispuesto distintos métodos para que pueda expresarse".

De la Calle anunció un foro sobre el tema agrario, previsto del 17 al 19 de este mes en la capital colombiana, destinado a que la ciudadanía pueda aportar criterios y propuestas para las pláticas de paz.

Destacó asimismo el acuerdo con la guerrilla de poner en funcionamiento una página en red de la mesa, destinada al aporte de los diferentes sectores de la sociedad al diálogo.

La mesa de conversaciones reanudó este miércoles sus sesiones tras un receso de cinco días que las partes utilizaron para realizar consultas y análisis internos de las pláticas anteriores.

El diálogo se centra en una agenda de seis puntos: el desarrollo agrario integral, la participación política, el fin del conflicto, el problema del narcotráfico, la atención a las víctimas y los mecanismos de implementación y verificación de lo acordado.

En este proceso, Cuba y Noruega están como garantes, y Venezuela y Chile participan como acompañantes.