Bogotá. Colombia y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) desarticularon una red que enviaba a México y territorio estadounidense hasta dos toneladas de cocaína al mes en pequeños aviones con el apoyo de funcionarios de la Aeronáutica Civil, informó este jueves la policía.

La Operación Tormenta, en la que fueron capturadas 26 personas, cuatro de ellas solicitadas en extradición por Estados Unidos, es parte de los esfuerzos conjuntos de los gobiernos de Bogotá y Washington para combatir el narcotráfico, dijo el director de la policía, general Oscar Naranjo.

"Esta estructura criminal dedicada al narcotráfico había montado una verdadera empresa mafiosa para enviar aeronaves desde Colombia a Centroamérica con destino a México y Estados Unidos", aseguró el oficial en una conferencia de prensa.

"Esta operación nos ha llevado igualmente a capturar cinco funcionarios de aeronáutica civil radicados en la costa norte colombiana que facilitaron esas operaciones", explicó.

Apoyo de funcionarios colombianos. De acuerdo con la policía, los funcionarios del organismo rector de la aviación civil introducían en los radares los planes de vuelo de las aeronaves para que decolaran y salieran del espacio aéreo colombiano sin ser interceptadas por las autoridades encargadas de combatir el tráfico de drogas.

La organización desarticulada estaba al mando de Henry de Jesús López, alias "Mi Sangre", un acusado narcotraficante que integró los escuadrones paramilitares de ultraderecha.

Las bandas criminales conformadas por antiguos paramilitares y cárteles colombianos envían toneladas de cocaína mensualmente a América Central y México, donde gran parte de la droga es comprada por mexicanos que controlan el negocio, según fuentes de seguridad.

En la producción y el tráfico de cocaína también están activamente vinculadas las guerrillas de las FARC y del ELN, de acuerdo con el Gobierno.

Estados Unidos es el principal aliado de Colombia en la lucha contra el narcotráfico y desde el 2000 ha entregado a Bogotá más de 6.000 millones de dólares en equipo militar, entrenamiento y programas de asistencia social.

El área sembrada con hoja de coca en Colombia cayó un 16 por ciento interanual en el 2010 a 57.000 hectáreas, mientras que la producción de cocaína bajó un 14,6 por ciento a 350 toneladas métricas por la erradicación de cultivos ilícitos y la lucha de las Fuerzas Armadas contra el narcotráfico.

Sin embargo, Colombia sigue siendo considerado como el primer productor mundial de cocaína.