Bogotá. El oficialista Juan Manuel Santos asumió el sábado la presidencia de Colombia y anunció que uno de sus propósitos fundamentales será reconstruir las relaciones con Venezuela y Ecuador, deterioradas durante el mandato de su antecesor Álvaro Uribe por culpa de la guerrilla.

Después de que asumió el poder y juró cumplir la Constitución en la histórica Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, Santos descartó una guerra con los países vecinos.

El tecnócrata de 58 años, educado en Estados Unidos e Inglaterra, dejó abierta la posibilidad de un diálogo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), pero lo condicionó a que suspendan las actividades criminales y depongan las armas.

Como lo reclamó en la campaña electoral la mayoría de los 44 millones de colombianos, el mandatario se comprometió a combatir la corrupción y a impulsar decisivas reformas económicas y sociales para combatir la pobreza y el desempleo.

"Queremos vivir en paz con todos nuestros vecinos. Los respetaremos para que nos respeten. Entendemos que sobre las diferencias ideológicas se impone el destino compartido de hermanos de historia y de sangre; que nos unen propósitos comunes para trabajar por nuestra región y nuestra gente", afirmó.

Las relaciones de Colombia y Venezuela están rotas actualmente por decisión del presidente Hugo Chávez después de que Uribe denunció que dirigentes de las FARC y del ELN se refugiaban en ese país con la tolerancia de Caracas.

Hace más de un año el mandatario izquierdista ordenó suspender las importaciones desde Colombia en represalia por la firma de un acuerdo militar de Bogotá con Estados Unidos que considera una amenaza para su revolución socialista.

Mientras, Bogotá y Quito tratan de normalizar sus relaciones diplomáticas, suspendidas por el presidente Rafael Correa en marzo del 2008, después de que militares colombianos bombardearon una zona selvática de Ecuador, en un ataque en el que murió el líder de las FARC Raúl Reyes y 24 personas más.

"Así como no reconozco enemigos en la política nacional, tampoco lo hago en ningún gobierno extranjero. La palabra guerra no está en mi diccionario cuando pienso en las relaciones de Colombia con sus vecinos o con cualquier nación del planeta", dijo Santos.

"Uno de mis propósitos fundamentales como presidente será reconstruir las relaciones con Venezuela y Ecuador, restablecer la confianza y privilegiar la diplomacia y la prudencia", precisó el mandatario quien anunció que con Caracas buscará un diálogo franco y directo, con lo que descartó las ofertas de mediación de gobiernos amigos.

Chávez respondió a Santos y dijo que está dispuesto a voltear la página, a mirar el futuro con esperanza y a sostener un encuentro personal, inclusive viajando a Colombia.

"Si él no puede venir, en los próximos tres o cuatro días, yo estoy dispuesto a ir a Colombia a una reunión con el nuevo presidente colombiano", afirmó.

Mensaje a la guerrilla. Colombia continúa inmersa en un conflicto interno de más de cuatro décadas, pese a la ofensiva militar contra la guerrilla que lideró Uribe durante ocho años y que permitió reducir los índices de violencia.

"A los grupos armados ilegales que invocan razones políticas y hoy hablan otra vez de diálogo y negociación, les digo que mi Gobierno estará abierto a cualquier conversación que busque la erradicación de la violencia, y la construcción de una sociedad más próspera, equitativa y justa", afirmó.

Santos, un ex ministro de Defensa, de Hacienda y de Comercio Exterior, asumió la presidencia con el respaldo de los inversionistas y empresarios después de que en su campaña prometió dar continuidad a las políticas de libre mercado de Uribe, así como la seguridad.

"Aquí en Colombia siempre encontrarán confianza y tierra amiga", dijo a los inversores al insistir en la necesidad de lograr un crecimiento sostenido de la economía para generar empleo y prosperidad social.

El nuevo mandatario, quien pertenece al Partido de la U, llega a la presidencia con un sólido respaldo en el Congreso y pretende hacer un Gobierno de Unidad Nacional con el apoyo de conservadores, liberales y de Cambio Radical.

El respaldo legislativo es fundamental, según analistas, para lograr aprobar las reformas sociales y fiscales que requiere el quinto exportador de carbón del mundo, el tercero de café y el cuarto productor de petróleo en América Latina.

Santos anunció que buscará la aprobación en el Congreso de leyes para reformar las regalías, ahorrar recursos de la bonanza petrolera y minera y expropiar tierras a los narcotraficantes que pasarán a manos de campesinos pobres para que las hagan productivas.

"Soy y seré el presidente de la unidad nacional, pero que quede claro; no quiero un país sin partidos ni sin controversias ideológicas", dijo el presidente quien se comprometió a respetar la oposición y la libertad de prensa.

El mandatario, quien antes de la posesión oficial asistió a un ritual a la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte del país, en donde líderes espirituales de cuatro tribus indígenas le dieron un bastón de mando e invocaron protección especial a sus dioses, se comprometió a generar empleo.

Colombia registra una tasa de desempleo urbano de más de un 12 por ciento, una pobreza cercana al 50 por ciento, y tiene un caótico sistema de salud, una baja cobertura de educación, así como un déficit de vivienda para los más pobres.

"La prioridad, la obsesión de mi gobierno, será la generación de prosperidad social a través de la creación de trabajo. Me comprometo con los que nada tienen y con los que se han cansado de esperar", dijo en un discurso aplaudido por los cerca de 5.000 invitados especiales, incluidos 13 presidentes.

"Todos nuestros esfuerzos, todos nuestros desvelos, hasta el último minuto de cada día, irán destinados a combatir la pobreza y el desempleo, ¡que no tienen por qué ser condiciones eternas para los colombianos!", afirmó.

Santos venció en la elección presidencial al candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, y obtuvo más de 9 millones de votos, la mayor en la historia de Colombia.

"Le llegó la hora a Colombia", concluyó en medio de un sonoro aplauso el mandatario quien asumió con una popularidad de un 76 por ciento.