París. El juicio al ex presidente francés Jacques Chirac por desvío de fondos públicos comenzó el lunes en París, aunque el proceso se vio retrasado por una maniobra legal de otro acusado que podría suponer que fuera pospuesto durante meses.

Chirac, de 78 años, no tuvo que acudir a la primera sesión de este juicio histórico, ya que es el primero desde 1945 en el que un antiguo jefe del Estado se va a sentar en el banquillo.

Está acusado de malversar dinero público para financiar su partido político durante la época en que fue alcalde de París, entre 1977 y 1995, cuando fue elegido presidente. Aún es uno de los políticos más populares del país, y en sus últimas comparecencias se le ha visto cansado y débil.

El juicio -celebrado en la misma sala en la que fue juzgada la reina María Antonieta en 1793, durante la Revolución Francesa- tiene lugar tras once años de disputas legales sobre las acusaciones de que Chirac utilizó fondos municipales para pagar a 28 trabajadores con fines políticos.

Hasta que dejó la presidencia en 2007, Chirac disfrutó de inmunidad judicial. Si fuera declarado culpable, podría ser condenado a un máximo de diez años de cárcel y 150.000 euros de multa, aunque lo más probable es que recibiera una sentencia suspendida, que evitaría su ingreso en prisión si no comete otro delito.

El caso sigue avanzando a pesar de que la parte demandante, el Ayuntamiento parisino, retiró la demanda después de que Chirac aceptara pagar 500.000 euros en compensación y su partido, la Unión por un Movimiento Popular - que está en el poder-, dijera que va a pagar otros 1,7 millones de euros en su nombre.

La UMP, a la que también pertenece el actual presidente, Nicolas Sarkozy, ya abonó una compensación por 889.000 euros en 2005, lo que supone un total de más de tres millones de euros.

Chirac, aún popular. Si el martes los jueces apoyan la petición de uno de los otros nueve acusados, el Tribunal Constitucional tendrá que decidir entonces si el proceso va adelante, lo cual lo ralentizaría durante varios meses.

Chirac no tendrá que estar el martes. "Si el proceso sigue adelante, irá al Palacio de Justicia el miércoles. En caso contrario, esperará las decisiones que vengan, a las cuales, naturalmente, se plegará," dijeron desde su oficina.

Si finalmente es procesado, sería la primera vez para un ex jefe de Estado de la república francesa desde que el mariscal Philippe Petain - un antiguo héroe de la Primera Guera Mundial que encabezó el poder en la Francia ocupada por los nazis - fuera declarado culpable de traición en 1945 tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

Cuatro años después de que terminara sus dos mandatos como presidente, Chirac sigue siendo un personaje popular.

El mes pasado fue muy aplaudido y rodeado de periodistas, cuando acudió a una feria agrícola en París, en la que tomó cerveza y charló con los agricultores.

Muchos políticos, entre ellos el ministro de Presupuestos, François Baroin, y el de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, han mostrado su desacuerdo con el juicio a su mentor.

Pero a pesar de su popularidad - según un sondeo de IFOP del verano pasado, es el político más valorado - muchos franceses ven el proceso como una prueba a si los tribunales le darán un tratamiento diferente a otros políticos acusados de delitos.

Una encuesta publicada esta semana mostró que el 56% de los franceses quiere que sea juzgado, frente al 31% que está en contra.

"La justicia debe aplicarse a todos los franceses", dijo el domingo en la televisión el ex primer ministro Dominique de Villepin, antiguo protegido de Chirac y que también pasó por un proceso judicial. "A veces -incluso cuando nos parece injusto- debemos aceptar explicar, ser considerados responsables, especialmente aquellos en el poder", apuntó.