Brasilia. Una comisión del Senado brasileño se reunía este viernes para someter a votación la posibilidad de que el pleno de la Cámara realice un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, acusada de violar leyes presupuestarias, que de prosperar llevaría a la suspensión de la mandataria la semana próxima.

Sólo cinco de los 21 integrantes de la comisión han dicho que votarán en contra el proceso a Rousseff, lo que implica que los opositores de la presidenta cuentan con la mayoría necesaria para recomendar al pleno del Senado que el próximo miércoles vote para procesarla.

Si, como se espera que ocurra, la mandataria pierde en el plenario, sería suspendida inmediatamente y el vicepresidente del país, Michel Temer, la reemplazaría.

De decidirse una condena contra Rousseff en el Senado, proceso que puede tomar seis meses, Temer se mantendría en la presidencia hasta que concluya el actual período, a fines de 2018.

A la mandataria le ha sido complejo sobrevivir políticamente frente al mayor escándalo de corrupción que ha vivido Brasil y a la peor recesión del país desde la década de 1930.

Su salida marcaría también el final de 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores, iniciados bajo la administración de su mentor y predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.