México DF. México celebra 200 años del inicio de su guerra de Independencia y casi 100 años de su Revolución con la tarea de enfrentar históricos rezagos, una violencia del narcotráfico que golpea a zonas del país y que reta al Gobierno a persistir en el combate a los cárteles.

El país comenzó su movimiento independentista de la corona española la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo llamó a la rebelión a indígenas y mestizos hambrientos tras 300 años de colonización.

Pero el ideal de la Independencia, una repartición más equitativa de la riqueza que difuminara la marcada división de clases y que también detonó el movimiento de Revolución en noviembre de 1910, sigue pendiente.

México ha logrado significativos avances desde entonces, sobre todo después de la consumación de la Revolución y su consolidación como República, cuando la población era mayoritariamente analfabeta y rural.

Durante los años posrevolucionarios, se consolidó una extensa cobertura de servicios de salud, además de un amplio sistema de educación básica, pero eso no llevó a una mejor repartición del ingreso, incluso con la nacionalización del petróleo en la década de 1930.

"Tenemos muchas cosas que no teníamos, pero el esqueleto fundamental, el carácter explotador del sistema, la mala distribución del ingreso, el clasismo (...), no se ha desmantelado o sustituido por un orden más justo", opinó José Antonio Crespo, investigador del centro de estudios CIDE.

Con los comicios presidenciales del 2000, México terminó con la hegemonía de 71 años del PRI, un partido surgido de la Revolución pero que gobernó acusado a menudo de corrupción y autoritarismo, e inició la era del derechista PAN.

Durante su prolongada presencia en el poder, el PRI ejerció un férreo control de la sociedad -el escritor peruano Mario Vargas Llosa calificó su estilo como "la dictadura perfecta"-, además de propiciar un sistema de corrupción que echó raíces.

"Todos prometen eliminar la corrupción, pero ningún presidente mexicano ha podido hacerlo por completo", destacó Sidney Weintraub, un experto del Center for International and Strategic Studies en Estados Unidos.

País rico, país pobre. Analistas señalan que la transición de México a la democracia no ha generado aún las transformaciones que lo lleven a una reducción fuerte de la pobreza, que afecta a más de la mitad de la población en un país que cuenta con cuantiosos recursos naturales como el petróleo.

"La clase dirigente no quiere, no le conviene el esfuerzo por dirigir a la sociedad mexicana hacia una zona de mayor justicia, no está en su interés y la sociedad no presiona lo suficiente", dijo el reconocido analista Lorenzo Meyer.

A la par de profundizar su democracia, México enfrenta además el reto del combate al narcotráfico, que ha generado niveles de violencia nunca antes vistos desde la Revolución, sobre todo en regiones fronterizas con Estados Unidos.

La violencia ha dejado más de 28.000 muertos en lo que va del gobierno del presidente Felipe Calderón, que asumió a finales del 2006, mientras autoridades aseguran que el repunte en los crímenes se debe a una descomposición de las bandas enfrentadas entre sí.

En este clima, las celebraciones por el bicentenario fueron canceladas en varios municipios norteños.

"El desafío mayor de México no viene de la vitalidad adolescente de su democracia, sino de la delincuencia organizada", escribió el analista Héctor Aguilar Camín en la prestigiosa revista Nexos, de la cual es director.

"Pagamos en ello nuestras culpas de omisión, la increíble tolerancia con que gobiernos y ciudadanos dejamos por décadas que el narcotráfico se volviera parte del paisaje", añadió.

Dependencia de EE.UU. Durante la época colonial, el territorio de la entonces Nueva España, ahora México, fue utilizado como una zona de explotación y no de colonización como sucedió con Estados Unidos y Canadá, sus actuales socios en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

A lo largo del siglo pasado, la tierra fue dejando de ser la fuente principal de riqueza. La economía pasó de estar basada en el campo para concentrarse en los servicios y las exportaciones, que tomaron un papel central tras la puesta en marcha del TLCAN en 1994.

Desde entonces, se acentuó la dependencia de México respecto a Estados Unidos, donde envía alrededor de 80% de sus exportaciones, principalmente manufacturas y vehículos, pese a la fuerte red de pactos comerciales que incluyen a la Unión Europea y Japón.

La mayor parte de la inversión extranjera proviene de Estados Unidos, así como la mayoría de las remesas de los inmigrantes. Este país compró en julio, según cifras oficiales, 90% de las ventas de crudo del México.

"Cuando la economía más grande del mundo entra en problemas, nosotros padecemos las consecuencias más que los demás de la región", observó Mauricio González, economista de Latinsource.

La economía mexicana se contrajo 6,5% el año pasado, la mayor en siete décadas debido al freno en Estados Unidos. Ese año, cientos de miles de personas perdieron su empleo y se acentuó la pobreza. El gobierno espera una expansión de 4,5% para 2010.

El país elegirá un nuevo presidente a mediados de 2012. Algunos anticipan un regreso del PRI al poder debido al hartazgo en la población por la violencia, entre otros factores, aunque la sombra del autoritarismo y la corrupción juegan en su contra.