Madrid. El presidente en funciones español Pedro Sánchez, expuso este lunes ante el Parlamento las principales prioridades de su eventual gobierno, con los diputados de su partido y los de Podemos, su probable aliado en un ejecutivo de coalición, dispuestos a mantenerle en el cargo.

Tres meses después de unas elecciones generales sin resultado concluyente en las que el PSOE obtuvo el mayor número de votos pero que no le dieron mayoría parlamentaria, comienza una semana de debate y votaciones de investidura que decidirá si Sánchez consigue atraer los apoyos suficientes para formar gobierno.

“Esto es lo que pretendo hacer en estos próximos días: solicitar su confianza, apelar a su responsabilidad y generosidad (...) para que España tenga gobierno”, dijo Sánchez en la cámara baja española.

Cuestiones como el empleo, la igualdad de género y la lucha contra el cambio climático estarán entre sus principales prioridades, dijo.

España ha estado atrapada en un limbo político desde el 28 de abril y hasta hace unos días el escenario más probable era el de una repetición de los comicios tras fracasar inicialmente las negociaciones entre los socialistas de Sánchez y el partido antiausteridad Podemos.

Es poco probable que Sánchez logre su investidura en la primera votación este martes, en la que necesitaría una mayoría absoluta, pero sí es más probable que lo logre en segunda votación este jueves si socialistas y Podemos llegan a un acuerdo para entonces.

Sin embargo, las recientes concesiones realizadas por ambas partes hacen que a día de hoy el escenario principal sea el de un gobierno de coalición, el primero en la historia reciente de España.

“No hay disculpas para que no haya un acuerdo, los votantes no entenderían que no fuera así”, dijo un diputado de Podemos que no quiso dar su nombre porque las negociaciones están en curso.

Esta visión coincide con la de la vicesecretaria general socialista, Adriana Lastra, que el fin de semana se mostró convencida de que habría acuerdo.

Sánchez alcanzó la presidencia en junio del año pasado al expulsar con una moción de censura a un conservador Partido Popular salpicado por un escándalo de corrupción. Ejerce el cargo en funciones desde el pasado abril, pero con un limitado margen de maniobra sin un gobierno de pleno derecho y sin mayoría parlamentaria.

La semana pasada, Sánchez dejó de oponerse a un gobierno de coalición y el líder de la formación morada, Pablo Iglesias, dio un paso un lado y terminó cediendo a la pretensión del líder socialista, que no lo quería dentro de un eventual consejo de ministros.

Pero todavía tienen que llegar a un acuerdo sobre un pacto de gobierno y sobre quiénes serán los miembros del gabinete.

 

También necesitarán el apoyo de partidos regionales más pequeños, en medio de un paisaje político cada vez más fragmentado, lo que plantea interrogantes sobre cuánto podrá avanzar el gobierno en materia legislativa.

Es poco probable que Sánchez logre su investidura en la primera votación este martes, en la que necesitaría una mayoría absoluta, pero sí es más probable que lo logre en segunda votación este jueves si socialistas y Podemos llegan a un acuerdo para entonces.

Sánchez arrancó aplausos de la cámara cuando dijo que quería poner a España a la vanguardia de la lucha por los derechos de la mujer.

También dijo que el empleo, la sostenibilidad del sistema de pensiones y la educación serían prioridades de su gobierno, y añadió que quería destinar a la educación el 5% del PIB, en lugar del cerca del 4% actual.

Sánchez agregó asimismo que quería que las empresas tecnológicas globales pagasen sus impuestos y que se garantice la privacidad de los datos.