Bogotá. El conflicto armado de Colombia ha dejado 262.197 muertos, la mayoría civiles, reveló este jueves un informe del Centro Nacional de Memoria Histórica que documentó hechos ocurridos durante la confrontación en los últimos 60 años.

Aunque la intensidad del conflicto se ha reducido por el acuerdo de paz que firmó en 2016 el saliente presidente Juan Manuel Santos con la desmovilizada guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aún mantienen actividad el izquierdista Ejército de Liberación Nacional (ELN) y bandas criminales conformadas por exparamilitares.

De acuerdo con el informe, entre 1958 y julio de este año, hubo 178.056 asesinatos selectivos, 24.518 masacres, 46.533 acciones bélicas, 37.094 secuestros y 80.514 desaparecidos.

También se registraron 17.804 menores de 18 años reclutados por los grupos armados y 15.687 víctimas de violencia sexual. De las víctimas fatales más de 215.000 eran civiles y alrededor de 47.000 combatientes.

Del total de víctimas fatales, 94.754 son atribuidas a los paramilitares, 35.683 a la guerrilla y 9.804 a agentes del Estado, según el documento.

"Las cifras corresponden a las diez principales modalidades de violencia del conflicto armado", dijo el informe.

Además de acciones bélicas y ataques a poblados, estas modalidades incluyen asesinatos selectivos, masacres, atentados terroristas, secuestros, desapariciones forzadas, violencia sexual, daños a bienes civiles; reclutamiento de niños, niñas y adolescentes; minas antipersona y munición sin explotar.

Del total de víctimas fatales de esas diez modalidades, 94.754 son atribuidas a los paramilitares, 35.683 a la guerrilla y 9.804 a agentes del Estado, según el documento.

Además de las guerrillas de las FARC y del ELN, en Colombia operaron otros grupos rebeldes como el Ejército Popular de Liberación (EPL), el M-19, el Quintín Lame que se desmovilizaron después de negociaciones de paz con el gobierno.

Los escuadrones paramilitares de ultraderecha surgieron en la década de 1980 financiados por ganaderos, comerciantes, terratenientes y narcotraficantes para defenderse de los ataques de la guerrilla y aunque sus más de 30.000 combatientes se desmovilizaron en un cuestionado proceso de paz que concluyó en 2006, muchos regresaron a la lucha armada.

Ahora forman parte de bandas criminales dedicadas al narcotráfico y la minería ilegal que buscan expandirse a los territorios que desalojaron las FARC por el acuerdo de paz.