Buenos Aires. El Congreso argentino aprobó en la madrugada de este jueves una ley que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo, con lo que el país sudamericano se convirtió en el primero de América Latina que extiende el derecho a casarse a los homosexuales.

Tras un encarnizado debate que enfrentó al Gobierno de la presidenta Cristina Fernández y a la Iglesia Católica, el proyecto fue convertido en ley con 33 votos a favor, 27 votos en contra y 3 abstenciones, luego de recibir la media sanción de la Cámara de Diputados hace unos dos meses.

Cientos de manifestantes a favor del proyecto permanecieron frente al Congreso durante las más de 14 horas que duró el debate, a la espera de una definición de los legisladores.

La nueva ley, que tuvo el respaldo de la bancada oficialista y de un amplio sector de la oposición, propone reformar el código civil para permitir el casamiento homosexual en un país con una población mayoritariamente católica.

"Creo que se ha avanzado en igualar derechos", dijo a periodistas el senador opositor Eugenio Artaza tras la aprobación de la ley.

El controvertido proyecto contempla permitir la adopción de niños por parte de parejas de homosexuales, lo que ha despertado aún más controversia.

"Tengamos cuidado de que, tratando de anteponer y velar por un pretendido derecho de los adultos dejemos de lado el prioritario derecho de los niños (que deben ser los únicos privilegiados) a contar con modelos de padre y madre, a tener papá y mamá", dijo el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires.

El martes a la noche, miles de católicos y evangélicos salieron a las calles para protestar contra la iniciativa, respaldada por Fernández.

La confrontación política alcanzó al interior de la propia Iglesia, que suspendió temporalmente al sacerdote José Alessio, quien ha apoyado el matrimonio de homosexuales.

El arzobispo de la central provincia de Córdoba, Carlos José Ñáñez, prohibió a Alessio el ejercicio público del ministerio sacerdotal, incluyendo dar misas y administrar los sacramentos de la Iglesia mientras se le realiza un juicio canónico.

"Me siento en comunión con Dios, con mi gente y con el Evangelio, más allá de que a un obispo o al Papa se le ocurra excomulgarme", dijo el párroco de 52 años a un diario local.

Sólo un puñado de países en el mundo autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo, entre ellos Holanda, Suecia, Portugal y Canadá.

En Estados Unidos, las parejas homosexuales pueden casarse en cinco estados y en Washington D.C, mientras que en el resto está prohibido.

Ciudad de México es el único otro lugar en Latinoamérica donde los homosexuales tienen los mismos derechos que las parejas heterosexuales para casarse y adoptar niños. Uruguay permite a los homosexuales adoptar niños pero no contraer matrimonio.

La capital argentina es conocida entre turistas por ser un destino "gay friendly", con bares, hoteles y locales comerciales destinados especialmente a clientes homosexuales.

En los últimos meses, varias parejas homosexuales se casaron en Argentina, luego de que jueces locales autorizaran cada uno de los casos.