La Habana. El gobernante Partido Comunista de Cuba inició un congreso que intentará dar un nuevo giro a su modelo económico, sin abrazar recetas de mercado pero buscando garantizar la supervivencia del sistema socialista.

Cerca de 1.000 comunistas cubanos se reunirán hasta el martes para aprobar unas 300 reformas económicas impulsadas por el presidente Raúl Castro, con vistas a modernizar la economía pero manteniendo el sistema instalado tras la revolución de 1959.

Se espera que el congreso comunista apruebe el plan de reformas emprendidas por Castro, incluyendo la reducción de más de un millón de empleos estatales y la expansión del sector privado para impulsar la economía controlada por el Estado.

Raúl Castro presidió la apertura del congreso vistiendo guayabera blanca en vez del uniforme verde oliva de general.

"No levanten la mano mecánicamente sin saber lo que están aprobando. No hago defensa de una idea ni de otra, oriento, aconsejo que piensen y que vayan a la esencia de las cosas", dijo Castro a los delegados aludiendo al plan de reformas.

Desde que reemplazó a su hermano Fidel Castro en el 2008, Raúl emprendió una cruzada para hacer eficiente la precaria economía de la isla. Desde entonces reformó el sector agrícola, dio luz verde a más iniciativas privadas y está intentando que unas 3.700 empresas estatales ganen cierta autonomía.

Las propuestas fueron debatidas por más de ocho millones de personas en barrios, centros de trabajo y estudio. Temas como la reducción de subsidios para los alimentos o el recorte de empleos estatales fueron a menudo rechazados en los debates.

Castro dijo el sábado que las medidas son impostergables.

El mandatario aseguró que el país debe ir abandonando el modelo económico centralizado.

"La experiencia práctica nos ha enseñado que el exceso de centralización conspira contra el desarrollo de la iniciativa en la sociedad y en toda la cadena productiva", dijo.

"Nuestra economía deberá transitar con orden y disciplina y con la participación de los trabajadores hacia un sistema descentralizado en que primará la planificación (...) pero no ignorará las tendencias presentes en el mercado", agregó.

Un desfile militar había servido de preámbulo al congreso más temprano el sábado, cuando tropas y vehículos de combate atravesaron una plaza de La Habana mientras aviones de guerra surcaban el cielo.

El congreso del Partido Comunista coincide con el aniversario 50 de la invasión de exiliados cubanos por Bahía de Cochinos, una acción militar respaldada por Estados Unidos contra la revolución de Castro, que fue rechazada por las fuerzas cubanas.

El presidente cubano anunció que el Partido Comunista podría limitar la permanencia en cargos del Estado y del propio partido a dos períodos de cinco años cada uno, para "rejuvenecer" la cúpula gobernante en un país donde los principales líderes rondan los 80 años.

"Sin excluir al actual presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ni al primer secretario del comité central (...) resulta recomendable limitar a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales", dijo Castro.

Si no se discute en el congreso, la medida podría examinarse durante una conferencia del Partido Comunista programada para fines de enero del 2012.

Fidel Castro, que cedió los cargos desde que una enfermedad lo tuvo al borde de la muerte en el 2006, no estuvo en el inicio de la reunión en la que se deberá decidir su reemplazo como líder del Partido Comunista. Se espera que lo sustituya Raúl Castro.

"Les prometí ser un soldado de las ideas, y ese deber puedo cumplirlo todavía", escribió Fidel Castro en un texto publicado el sábado en la noche en el sitio oficial www.cubadebate.cu. El líder cubano dice que no participó del desfile por no estar apto para permanecer más de una hora bajo el sol y el calor.

"Creánme que sentí dolor cuando ví que algunos de ustedes me buscaban en la tribuna", agregó.

Su hermano Raúl, de 79 años, ha dejado claro que su Gobierno no tiene otra alternativa que girar la brújula económica, pero aclaró que nadie será abandonado a su suerte.

"En Cuba jamás habrá espacio para las terapias de choque que afectan a los más necesitados, dijo Castro.