Washington. El Congreso de Estados Unidos se dirige a un estancamiento político después de la elección legislativa de este martes, presentando un nuevo desafío mientras el país lucha por dejar atrás una economía de capa caída.

Votantes desencantados con el desempleo dieron a los republicanos el control de la Cámara de Representantes, aunque dejaron el Senado en las manos de los demócratas.

Una Cámara baja republicana podrá presentar proyectos de ley conservadores con votaciones de mayoría simple, incluidas medidas para reducir el tamaño del gobierno y recortar impuestos.

Pero el Senado, aún en manos de los demócratas del presidente Barack Obama, podrá detener esos proyectos, incluida una esperada revocación de la reforma al sistema de salud de Estados Unidos defendida por Obama.

El auge de los conservadores del Tea Party como Marco Rubio en Florida y Rand Paul en Kentucky es un mal augurio respecto a las posibilidades de que los republicanos trabajen junto a Obama en temas económicos.

"La recientemente electa cosecha de republicanos en la Cámara y el Senado verá su misión no como una búsqueda de acuerdos y dar concesiones al presidente Obama, sino como el deber de destruir el resto de su agente y deshacer las reformas a los servicios de salud y financieros", dijo Ethan Siegal, un analista de The Washington Exchange.

Obama llamó a John Boehner, el probable nuevo presidente de la Cámara de Representantes, y dijo que espera con ansias trabajar con él y los republicanos para hallar un terreno común, hacer avanzar al país y concretar cosas para el pueblo estadounidense", dijo la Casa Blanca.

Los dos partidos enfrentan una agenda copada de temas económicos, incluidos el si extender los recortes tributarios implementados bajo la presidencia de George W. Bush, reducir el déficit de US$1,3 billones y crear empleos.

El líder de mayoría del Senado, Harry Reid, el blanco predilecto de los republicanos del Tea Party que lo acusan de ser un burócrata fosilizado de Washington, no se mostró con un ánimo de ceder después de su reñida victoria y reelección.

"La campana acaba de sonar, no es el fin de la pelea, es el comienzo de un nuevo asalto", dijo en su discurso de victoria en Nevada.

Dan Ripp de Bradley Woods, una firma privada que sigue los pasos de Washington para los inversores, dijo que espera que el Congreso se desplace hacia la derecha, reflejando la postura de los votantes estadounidenses.

"Eso obligaría al presidente a decidir si se volverá más moderado y trabajará con ellos", dijo Ripp. "Nosotros no sabemos qué va a hacer finalmente el presidente. Nosotros lo descubriremos", agregó.

Dick Durbin, el líder asistente demócrata en el Senado, reconoció que su partido necesita la oposición.

"Significa que ninguna legislación importante será aprobada sin observaciones de los republicanos", dijo Durbin a Reuters.

"Nosotros necesitamos ir más allá de las obstrucciones de los (republicanos) y presentar una real conversación sobre la aprobación de legislación que este país necesita", agregó.