El que por 160 años fue uno de los negocios más rentables del mundo, cargado de tecnología, pero también de mucha historia de violencia, está pasando por uno de sus momentos más oscuros financieramente hablando. Resulta que la multinacional Colt Defense, la creadora de las afamadas M4, el fusil de asalto que usan los militares norteamericanos y que también hace parte del inventario del Gobierno colombiano en su lucha contrala guerrilla y el narcotráfico, se acaba de declarar en cese de pagos porque su deuda global de US$500 millones lo tiene con las manos en alto y en un estado que muchos financieros llaman, sin más ni más, una inminente quiebra.

Su karma comenzó en el 2013 cuando, de acuerdo con El País de España, sus competidores le quitaron el negocio que por años, por décadas, le había dado los millonarios dividendos que le permitían ostentar dentro del gremio de la defensa. Nada más ni nada menos que ese año perdió el contrato de surtir los M4 a la armada de los Estados Unidos. Las cuentas, desde que se quedaron sin el jugoso y lucrativo pacto, están en rojo, no hay número que ayude en el estado de pérdidas y ganancias, ni las ventas de los revólveres que fueron los que por años le dieron la luz a la compañía ayudan y los contadores no saben cómo defender desde el papel lo que no han logrado ejecutar los comerciales.

Con 160 años encima, la empresa ha vivido todos los apogeos de las guerras mundiales y, paradójicamente, mientras el mundo se quitaba la vida, las ventas de la compañía subían como balas en el aire. Vinieron los tiempos de paz y un nicho potencial para ofertar sus productos fueron los compradores estadounidenses que se empecinan, incluso hoy, en considerar que la única forma de sentirse seguros en con un arma en su caja fuerte. Básicamente, una industria que ha mantenido una buena demanda de esa obsesión por el fuego dentro de los civiles.

Kimber y Bushmaster son sus más fuertes competidores y tiene en su portafolio referencias como la M1911 Y los AR-15, quienes han hecho tan fuerte su estrategia de mercadeo, que el público en general en los Estados Unidos se ha visto cautivado y terminan por dejar a un lado a los emblemáticos productos de Colt para buscar las nuevas ofertas del mercado.

En sus 160 años de vida ha tenido más de 15 presidentes, el primero fue su propio creador, y por esa silla gerencial han pasado incluso hombres de guerra que conocen al detalle cómo funciona el negocio desde adentro, desde el frente de batalla. Pero el haber perdido ese negocio con quien le gira los cheques de doce ceros la ha dejado muy mal parada.

Se dice que son unos 50 grandes acreedores quienes se disputarán el plan de pagos que oferte Colt, quien ha logrado cambiar en el tiempo y acomodarse a la tecnología que exige la industria de las armas. No se trató de hacer las más famosas sino las más efectivas que podrían usar sus clientes contra el enemigo. Lo que se sabe es que tiene una “línea de financiación de US$20 millones que le permitirá seguir fabricando armas ligeras mientras reestructura su deuda. Es algo que ya tuvo que hacer en 1994” cuenta El País de España. ¿Logrará salir a flote?