El diario venezolano de análisis y opinión, Tal Cual, publicó este miércoles el relato de Marta de la Vega, una venezolana que en trayecto de Lima a Caracas en vuelo de Avianca Taca, le tocó, como vecino de asiento al presidente José Mujica.

Lo titula “Mi viaje con Mujica”, y en el texto cuenta que tuvo la “sorpresa” de toparse con el presidente sentado en clase económica, ubicado en el asiento 7F, el de delante de donde se sentó ella.

Según relata no pudo contenerse y le habló. Le dijo “Buenos días, presidente Mujica. Es un honor saludarlo. Pero lamento mucho que vaya a Venezuela para avalar mañana un acto que es irregular, ilegal e inconstitucional". A esto, Mujica respondió: "Señora, yo entiendo lo que siente. Voy a un acto diplomático. Pero es un asunto que tienen que resolver los venezolanos".

Marta le respondió: "Sí presidente, pero los gobiernos demócratas no pueden respaldar esta flagrante ruptura del hilo constitucional con toma de posesión virtual. Chávez no es demócrata aunque tenga el disfraz". Y el presidente le dijo: "No se preocupe que verá que todo se va a arreglar".

La pasajera cuenta que Mujica le dio la mano en un gesto amigable y que ella sin querer ser fastidiosa le dijo su nombre y le deseó una feliz estadía en Caracas. Se propuso a sí misma no molestarlo más.

Agrega que Mujica, presumiblemente por sus problemas de circulación, de a ratos se levantaba, estiraba las piernas y movía los brazos en el sitio. Además narra que durante el vuelo recibió varios halagos de otros venezolanos que le dijeron cosas como "¡Qué bueno que se atrevió a decirle eso!".

La escritora cuenta que para salir del avión un empleado de la aerolínea se acercó al acompañante del presidente “alto, rubio, de ojos azules”, y le dijo "¿es usted el Presidente?" . Ella entonces le señaló a Mujica y este dijo “Soy yo el Presidente". El empleado confundió al presidente con uno de sus funcionarios de seguridad.

Finalmente, una vez que el avión había tocado tierra y todos se preparaban para bajar de la aeronave, le dijo "presidente Mujica, lo respeto mucho y lo admiro. Pero no se deje engañar. Chávez no es un demócrata, esto es una autocracia. Soy amiga personal de Pompeyo Márquez, un gran luchador social y un guerrillero, como fue usted. Pero un demócrata, como usted. Ojalá pueda hablar con él en Caracas".

Mujica le sonrió, Marta relata “podría decir que con mirada bondadosa pero ahora más bien la pienso de viejo zorro de la política, conocedor de los intereses uruguayos, su pelo muy canoso despeinado, sus bigotes oscuros y sus cejas pobladas, dándome una palmada en mi mejilla derecha, despidiéndose con gesto de deferencia, mientras me decía: ‘Mucho gusto, señora, de haberla conocido’”.

¿Es usted el presidente? Finalmente, la escritora cuenta que para salir del avión un empleado de la aerolínea se acercó al acompañante del presidente “alto, rubio, de ojos azules”, y le dijo "¿es usted el Presidente?" . Ella entonces le señaló a Mujica y este dijo “Soy yo el Presidente". El empleado confundió al presidente con uno de sus funcionarios de seguridad.

El resto de los pasajeros tuvieron que esperar en el avión hasta que Mujica se retiró.

La autora finaliza diciendo que las autoridades que fueron a Venezuela, asistieron a una manifestación organizada por el PSUV y que “por TV la cara seria de Mujica y su discurso breve revelaron incomodidad”.