En una reunión realizada en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, el 24 de enero de 2006, cuatro lideres sindicalistas pertenecientes a la más grande confederación de trabajadores bancarios en Colombia, comentaron que otros sindicalistas con simpatías por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la mayoría de ellos en el exilio, estaban detrás de la campaña de venta de camisetas daneses con el logo de las FARC y que las ganancias de este negocio estaban dirigidas a la organización guerrillera y al Frente Popular de Liberación Palestina.

Ese 24 de enero, funcionarios de la embajada, durante la reunión con los cuatro sindicalistas, tomaron nota de que, según ellos, algunos extremistas estaban usando su estatus de asilados en Europa para promover y conseguir fondos para las FARC. Los contertulios sindicalistas resaltaron que muchos de estos asilados estaban afiliados a la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT), la organización más grande de trabajadores en Colombia. Y que la asociación estaba penetrada por izquierdistas cercanos al ELN y las FARC.

De acuerdo con la fuente utilizada por la embajada de Estados Unidos, para documentar un cable diplomático sobre esta peculiar reunión (filtrado por Wikileaks), esos extremistas en el exilio estaban detrás de la venta de camisetas danesas con logos de las FARC a través de la empresa Fighters and Lovers, que además anunciaron la donación de cinco euros a las FARC y al Frente de Liberación de Palestina por cada camiseta vendida en Europa. El objetivo común era ayudar a financiar la creación de estaciones de radio y talleres gráficos para estos grupos subversivos.

El cable detalló lo que en su momento fue escándalo. Las camisetas de las FARC llevaban impresas sus iniciales y la imagen de dos fusiles AK47. Las del Frente de Liberación de Palestina representaban las iniciales del grupo y dos manos apuntando armas automáticas.

La página web explicaba que la compañía estaba congratulada con “el estilo exótico del comandante guerrillero Jacobo Arenas” y que la “gente joven, desde sindicalistas o profesores hasta sacerdotes, se alzaba en armas para integrar la guerrilla latinoamericana más grande.

En una reunión posterior, de seguimiento a la cita inicial del 24 de enero, un alto directivo de uno de los sindicatos menores de la industria petrolera aseguró que el ex presidente del sindicato de trabajadores de Ecopetrol, conocido como la Unión Sindical Obrera (USO), César Carrillo, era el principal promotor de la campaña de venta de las camisetas danesas en Europa.

El dirigente sindical agregó que integrantes del ELN habían fundado la USO y que, para la época, esta organización guerrillera todavía tenía influencia en el sindicato.

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Además, agregó que César Carrillo, después de superar un proceso judicial en Colombia por presunta asociación con grupos guerrilleros, había buscado asilo en Noruega cinco años atrás. Cuando los funcionarios de la embajada preguntaron a su interlocutor cómo sabía que él realmente estaba liderando la campaña de las camisetas, el sindicalista aseveró que la información la había obtenido a través de un contacto con un sindicalista holandés y un líder de una Organización No Gubernamental, conocido como Lulu de Ven.

En el cable diplomático quedó registrado el criterio de la fuente, según el cual, siempre era sabido que muchos sindicalistas exiliados en Europa formaban parte de una campaña de propaganda en contra del gobierno de Colombia.

La embajada agregó que la asociación de los empleados bancarios tenía sus tendencias hacia la izquierda, pero se oponía fuertemente a la violencia de las FARC. Igualmente, que no tenía mayor simpatía por la Central Unitaria de Trabajadores. El documento dejó evidenciar las diferencias entre los propios sindicatos frente a los exiliados.

A tal punto que, algunos dirigentes que participaron en la nueva reunión, describieron Europa como paraíso para los líderes de izquierda que simpatizaban con la guerrilla o estaban en sus filas, porque los europeos eran bien intencionados, pero muy ingenuos.

Y volvió a relucir el nombre del ex presidente de la USO, César Carrillo, de quien la embajada comentó, citando la fuente de sus interlocutores, que se mantenía viajando por los Países Bajos usando su elocuencia para clamar contra el imperialismo, la nacionalización del petróleo en Colombia y apoyando a las FARC y al ELN.

El cable concluye con un comentario de la embajada manifestando que las denuncias contra los exiliados en Europa eran difíciles de confirmar, pero que era raro que otros líderes sindicales estuvieran haciendo estas apreciaciones sobre otros líderes con ideologías afines.

El escándalo de las camisetas danesas con logos de las FARC tuvo un desenlace judicial y, en marzo de 2009, la Corte Suprema de Dinamarca condenó con bajas penas a cinco daneses por la venta de las controvertidas prendas. La sentencia estuvo basada en la transgresión a una ley sobre terrorismo acogida en la Unión Europea.