Hablar o definir la democracia, es casí tan complejo como acotar el número de definiciones que existen para la misma. Basicamente se la entiende como un principio de legitimidad, que le da sustento al sistema político en su ideal más pefecto. En este sentido, Centroamérica consta con una serie aspectos que permiten acuñar el término a la región, lo cual no implica una homegeneidad del sistema en los países que componen ese subcontinente, según el estudio "Centroamérica y sus Democracias", de Latinobarómetro.

Frente a esto, y siguiendo a Joseph Schumpeter, quien define el concepto, desde un punto de vista más empírico y sujeto a los hechos e instituciones que permiten su funcionamiento, en Centroamérica se trata más bien de siete democracias muy distintas, (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominacana) no solo en sus características sino también en la forma en como éstas han evolucionado. A diferencia de cuando se analiza la situación económica de la región, se aprecia un factor común que si permite hablar de los problemas centroamericanos como un todo homogéneo: la desigualdad.

En sentido, de acuerdo con el estudio, los centroamericanos consideran que la distribución de la riqueza hoy es menos justa que hace 13 años. Del 29% que consideraba que esta era justa en 1997, hoy sólo alcanza un 21%, misma cifra que el promedio regional para el año 2010. Sólo uno de cada cinco centroamericano considera que la distribución de la riqueza es justa. Eso si, es interesante observar que en todas las mediciones, menos en la última, Centroamérica se encuentra por sobre el promedio de América Latina, alcanzando diez puntos más en 1997.

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La evolución por país en tanto,  muestra que son sólo dos casos de los siete donde la distribución de la riqueza hoy se percibe más justa que en 1997: Panamá y Costa Rica. República Dominicana es el país en donde esta percepción es más baja, tanto entre los países centroamericanos como a nivel latinoamericano (en este caso junto a Chile y Argentina), alcanzando un 12%. Le siguen El Salvador y Guatemala con 16%.

 

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Ahora bien, respecto del apoyo a la democracia en la región, esta ha tenido una evolución similar al promedio del continente. Previo a la crisis asiática, el apoyo a la democracia era más alto en Centroamérica que en el promedio de toda la región. Esta diferencia fue de 3, 5 y 7 puntos más en 1997, 1998 y 2000, respectivamente.

Al mismo tiempo la crisis asiática impactó más fuerte el apoyo a la democracia en Centroamérica que a toda la región, cayendo de 64% en el 2000 a 44% en 2001, un total de 20 puntos, mientras la caída de la región era de 9 puntos (de 57% a 48% en el mismo período). Esta situación cambia fuertemente ante la crisis del 2007, cuando a pesar de la caída del PIB, la democracia aumenta en 4 puntos, de 55% a 59% entre el 2008 y 2009.


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Centroamérica alcanza hoy un 59%, mientras que la región entera en promedio tiene 61%, mostrando cómo la democracia ha superado los vaivenes de la economía sin impacto de la crisis en el apoyo.

Frente a la satisafacción de la región con la democracia, ésta es más volátil, presentando fuertes caídas y aumentos. Uno de ellos se observa en el año 2002 cuando luego de caer a 28% de satisfacción en el 2001, ésta aumenta fuertemente a 52% en el 2002, situándose 20 puntos por sobre el promedio regional. Esta diferencia es temporal, puesto a que en la medición siguiente vuelve a caer.

Entre 1997 y 2005 los países centroamericanos están más satisfechos con la democracia que el promedio de la región.

 

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A partir del 2005 la evolución es similar.

Aún cuando existen variaciones en las percepciones de apoyo y satisfacción de la democracia, existe una problemática que es común en toda región: La delincuencia. En Centroamérica ésta alcanza el 30%, 3 puntos más que en el resto de la región. El segundo problema es el desempleo y los problemas de la economía, los cuales alcanzan en Centroamérica un 16% en el año 2010. Una diferencia en esta subregión es el problema de las pandillas (7%), mientras que en el resto de la región este sólo alcanza un 3%.

 

506La delincuencia y el desempleo han sido históricamente los dos problemas centrales de la región. Se observa que tanto en América Latina como en Centroamérica, durante los primeros 10 años de medición, el desempleo se sitúa por sobre la delincuencia. En los años 2003 y 2005, el desempleo alcanza su punto más alto en la subregión, con 27%, para luego comenzar a bajar sistemáticamente y llegar a 16% en 2010. Por su parte, la percepción de la delincuencia como problema principal aumenta lenta pero sostenidamente desde 1996 de un 6% a 27% en el año 2010. En 2007 se produce un punto de quiebre donde la delincuencia pasa a ser más importante que el desempleo, al igual que en América Latina.

En resumen, los procesos antes descritos, dan cuenta de formnas y procesos distintos y de complejidades asimétricas, debería hablarse de Centroamérica y sus democracias, y no de "La democracia en Centroamérica", según cita el estudio.