Brasilia. La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, se prepara para asumir el mandato de la mayor economía de Latinoamérica el 1 de enero, mientras crecen las especulaciones respecto a quién nombrará como ministro de Hacienda y presidente del Banco Central.

Las elecciones para esos cargos clave darán la nota para la política económica de su gobierno y los inversores buscan garantías de que su administración contendrá los gastos tras un fuerte deterioro en las cuentas fiscales en 2010.

Hasta ahora, Rousseff ha dado señales mezcladas sobre su compromiso a contener el gasto público, pues ha insistido en que no se alejará de la disciplina fiscal, pero también ha sugerido que no son necesarios recortes de gastos agresivos.

Los gastos descontrolados arriesgan a aumentar la inflación, elevando la presión sobre el Banco Central para que eleve la tasa de interés referencial, Selic, que a 10,75% anual es una de las más altas del mundo.

A continuación, algunos de los posibles escenarios:

Guido Mantega se mantiene como ministro de Hacienda. Una posibilidad real. Si Mantega, de 61 años, se queda como ministro de Hacienda de Rousseff, los inversores posiblemente lo interpreten como una señal de que el gasto público expansivo continuará.

Mantega, un cercano asesor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ha encabezado el ministerio de Hacienda durante la mayor bonanza económica de Brasil en tres décadas y ha ayudado a impulsar el perfil del país a nivel mundial en instancias como el grupo de las 20 principales economías y el grupo BRIC de economías emergentes de rápido crecimiento.

Pero bajo su mandato las finanzas públicas se han visto seriamente presionadas, aumentando las dudas sobre su compromiso con el endurecimiento fiscal.

El gobierno ha recurrido a lo que muchos economistas han llamado "contabilidad creativa" para cumplir con su meta de superávit presupuestario. Algunos dicen que Mantega ha perdido credibilidad en el proceso.

Presidente de Banco BNDES, Luciano Coutinho, se convierte en ministro de Hacienda. Una posibilidad real. Coutinho, un economista de 64 años que una vez fue profesor de Rousseff, sería bien recibido por los mercados. Aunque supervisó un aumento del crédito subsidiado por el Estado durante su mandato como presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), es visto como más fiscalmente conservador que Mantega.

Coutinho ha manifestado preocupaciones sobre el efecto del real valorizado sobre la industria brasileña y podría abogar por más restricciones sobre entradas de capital si la moneda sigue subiendo.

Al igual que Rousseff, Coutinho es un firme creyente en la política industrial impulsada por el Estado. Como tal, algunos analistas se preguntan si sería capaz de contener el gasto en un clima político en que el gobierno es visto como un actor clave en el desarrollo económico.

Coutinho ha dicho que le gustaría quedarse al frente del BNDES, pero no se espera que rechace un cargo en el Gabinete si éste le es ofrecido.

Nelson Barbosa se convierte en ministro de Hacienda. Menos probable. Una estrella en ascenso y asesor de Mantega, un nombramiento del secretario de política económica como ministro de Hacienda también probablemente sería bien recibido por los inversores.

Barbosa, de 40 años, ayudó a esbozar algunos de los programas de infraestructura estrella del Gobierno de Lula y fue central a la hora de orquestar las medidas de estímulo que ayudaron a Brasil a salir de la crisis financiera.

El funcionario es considerado un pragmático, dispuesto a cambiar de curso cuando las condiciones económicas lo ameriten.

"El mercado piensa que ya sea Coutinho o Barbosa, podría haber un cambio en política fiscal porque ambos son considerados competentes economistas que entienden la relación entre política fiscal y crecimiento económico", dijo Roberto Padovani, economista jefe de Brasil en el Banco WestLB, en Sao Paulo.

Ministro de Planificación, Paulo Bernardo, se convierte en ministro de Hacienda.  Improbable. Bernardo ha sido mencionado como posible candidato a una serie de cargos debido a su pasado ecléctico, desde parlamentario a ejecutivo del estatal Banco do Brasil. También ha sido apuntado como posible jefe de Gabinete de Rousseff.

El ministro de Planificación, Presupuesto y Gestión, de 58 años, se ha ganado una reputación como un pragmático tecnócrata con notables habilidades políticas.

Dentro de la estructura jerárquica del equipo económico de Lula, Bernardo a menudo tiene que caer en línea con Mantega, pero pese a todo ha emergido como un político influyente.

Considerado un candidato poco popular para el ministerio de Hacienda, Bernardo recientemente se manifestó a favor de perseguir una meta de inflación más baja como forma de forzar hacia abajo gradualmente la tasa de interés.

Presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, inicialmente se queda. Una posibilidad real. Según informes de medios brasileños, Meirelles podría quedarse como presidente del Banco Central en los primeros meses del gobierno de Rousseff para tranquilizar a los mercados.

Después de eso, podría ser reemplazado por Alexandre Tombini, actualmente director de regulación financiera en el banco.

Tombini, un funcionario público del Banco Central, fue uno de los arquitectos del régimen de metas de inflación de Brasil, que fue adoptado en 1999 y ayudó a conseguir la estabilidad de precios y la bonanza económica de años recientes.

Se espera que Tombini, de 46 años, no se aleje de las políticas monetarias conservadoras de los años de Meirelles, que han sido marcadas por una inflación relativamente baja y un fuerte crecimiento económico.

Fuentes del Banco Central afirman que es improbable que Tombini ceda a la presión política al momento de establecer la política monetaria.

Coutinho se convierte en presidente del Banco Central. Menos probable. Coutinho también ha sido apuntado para hacerse cargo del Banco Central. La designación de un "afuerino" para que presida el Banco Central seguramente sería recibida con aprehensión por inversores, a los que les preocupa la interferencia política en la política monetaria.

Con la inflación por sobre el centro de meta del gobierno, economistas afirman que el Banco Central tendrá que tomar la impopular decisión de subir la tasa de interés durante el primer año de Gobierno de Rousseff.

A algunos les preocupa que Coutinho esté menos inclinado a hacer eso.

Barbosa se convierte en presidente del Banco Central.  Muy improbable. El nombre de Barbosa también ha sido mencionado para la jefatura del Banco Central, una designación que seguramente causaría intranquilidad en los mercados.

Aunque Barbosa es un respetado economista y político, su rol en el ministerio de Hacienda lo ha enfrentado ocasionalmente con el Banco Central bajo la administración de Meirelles.

El ministerio de Hacienda controlado por Mantega también ha parecido politizado por momentos, alimentando preocupaciones de que Barbosa pueda estar vulnerable a la presión política si encabezara el Banco Central.

Barbosa ha dicho que la tasa de interés real en Brasil podría caer sin problemas a 2% en los próximos cuatro años sin poner en riesgo a la economía.

La tasa de interés real, o la tasa de interés básica del Banco Central menos inflación, es actualmente mayor a 6%.