Puerto Príncipe. La empobrecida nación haitiana, afectada por problemas políticos y desastres naturales, celebrará elecciones presidenciales y legislativas este domingo, en medio de una mortal epidemia de cólera.

Con decenas de muertos por día y una cifra total de víctimas que superó las 1.250 personas, los haitianos deberán elegir un nuevo presidente, los 99 legisladores de la Cámara de Diputados y 11 de los 30 escaños del Senado. Ese nuevo Gobierno deberá dirigir la recuperación del devastador sismo de enero.

Los reportes de que fuerzas de paz nepalesas llevaron la enfermedad a Haití -una teoría hasta ahora rechazada como sin fundamentos por Naciones Unidas- han desatado protestas y disturbios en contra del organismo, lo que complicó la organización de las elecciones y la respuesta internacional al brote de cólera.

A continuación, algunas preguntas y respuestas sobre los comicios:

¿Haití puede realizar elecciones con éxito en estas condiciones? El gobierno haitiano no ha postergado la votación y Edmond Mulet, el jefe de la misión de 12.000 soldados de paz de la ONU (Minustah), dijo que los aspectos logísticos, técnicos y de seguridad están en marcha para conducir un proceso creíble.

Pero la aguda epidemia de cólera ha creado una nueva emergencia nacional para Haití, desatando ira, temor e incertidumbre entre sus 10 millones de habitantes, traumatizados por el terremoto del 12 de enero, en el que murieron más de 250.000 personas.

La campaña electoral fue reducida en las regiones centrales más afectadas por el cólera y se interrumpió aún más en el norte del país, luego de varios días de manifestaciones contra la ONU la semana pasada, donde dos personas murieron y decenas resultaron heridas.

Personal de la ONU ha ayudado a instalar los centros de votación y a distribuir las boletas electorales. Pero sus recursos logísticos están saturados por la demanda de aviones, helicópteros, camiones y tropas para asistir a los enfermos de cólera.

Algunos políticos se preguntan si los votantes participarán mientras están preocupados por escapar de la epidemia y subsistir a diario en un país cuya economía quedó destruida por el terremoto.

Varios de los 19 candidatos presidenciales han pedido que se postergue la votación. Pero Mulet dice que "la vasta mayoría de los haitianos quiere elecciones".

Muchos políticos y analistas opinan que los riesgos de no realizar los comicios en el volátil país superan los desafíos humanitarios, logísticos y de seguridad que implica seguir adelante con el proceso.

"Ni el sismo, ni el cólera pueden detener las elecciones", dijo a Reuters Mirlande Manigat, ex primera dama de Haití y una de las principales candidatas presidenciales.

¿Puede haber una elección libre, justa y transparente? Además de los problemas organizativos para los comicios del 28 de noviembre, existen dudas en torno a la credibilidad. La política en Haití se caracteriza por la polarización, las disputas y a menudo el caos y la violencia.

También han emergido dudas con respecto a la imparcialidad de la autoridad que regula la votación, el Consejo Electoral Previsional (CEP), que ha registrado a 19 candidatos presidenciales, 120 contendientes para el Senado, 900 para la cámara de diputados y 66 partidos políticos.

"La discordia irresuelta entre el ejecutivo y los partidos de la oposición por la composición del CEP y la percibida parcialidad a favor del presidente saliente Rene Preval se suman al desafío de la credibilidad", dijo el International Crisis Group (ICG), basado en Bruselas, en un reporte el mes pasado sobre el proceso electoral haitiano.

Un grupo de legisladores demócratas estadounidenses también expresó su preocupación en octubre de que el consejo electoral había excluido a candidatos de más de una decena de partidos, incluyendo el más grande del país, Fanmi Lavalas, leal al exiliado ex presidente Jean-Bertrand Aristide.

Preval, que no puede buscar la reelección luego de dos mandatos, rechazó las acusaciones de que está interfiriendo en el consejo electoral para tener influencia en el futuro gobierno.

¿La elección traerá estabilidad a Haití? Una votación creíble es indispensable para apuntalar la recuperación luego del terremoto y garantizar la estabilidad en un país con una historia turbulenta de levantamientos, dictaduras e intervenciones externas.

Si el proceso no termina con la elección de un gobierno legítimo, se pondrán en peligro miles de millones de dólares prometidos para la reconstrucción de Haití y la esperanza de obtener inversiones para complementarla.

Con varios posibles ganadores, pero ningún favorito, los analistas creen que la votación podría no producir un presidente en primera vuelta con más de 50% de los votos, por lo cual se necesitaría una segunda vuelta el 16 de enero.

Esto podría aumentar el surgimiento de disputas electorales.
Muchos creen que el nuevo líder electo deberá buscar un consenso natural amplio que rompa con el monopolio del poder político y económico previamente controlado por las elites e incluya a los pobres, las masas desposeídas y los cientos de miles de víctimas del terremoto.

"Más allá de quién gane, para sacar al país de donde está, se necesita una coalición creíble", dijo Stanley Lucas, miembro de la diáspora haitiana en Estados Unidos y copresidente del comité de alivio Greater Washington Haiti Relief Committee.