Rusia y China se sumaron el sábado al resto de los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para autorizar el envío de hasta 30 observadores no armados a Siria que monitorizarán la frágil tregua en el país, un documento que además advierte sobre "otras acciones" de la entidad si Damasco no cesa la violencia.

Se trata de la primera resolución del consejo de 15 naciones aprobada desde que empezó la revuelta contra el Gobierno sirio hace 13 meses.

Moscú y Pekín habían vetado en dos oportunidades resoluciones del consejo de la ONU que condenaban las acciones del presidente sirio, Bashar al-Assad, por su feroz represión de los manifestantes opositores a su Gobierno, la que ha dejado a miles de civiles muertos.

Pero pese a la medida unánime del sábado no había señales de que se hubieran superado las divisiones en el seno del Consejo de Seguridad, que han evitado que el organismo tome acciones más severas ante la crisis en Siria.

El cercano aliado de Siria y proveedor de armas, Rusia, se mostró satisfecho con la redacción final de la resolución, aunque el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, destacó que había límites a las medidas que el consejo podría tomar sin ser vetado por Moscú.

"Por respeto a la soberanía siria, hemos sido cautelosos frente a intentos destructivos de interferencia externa o de imponer cualquier tipo de soluciones ilusorias", sostuvo.

Rusia ha acusado a Estados Unidos y Europa de haber usado un mandato de la ONU destinado a proteger a civiles en Libia para enviar a la OTAN a apoyar un "cambio de régimen" en el país.

Moscú se abstuvo en la resolución de marzo del 2011 y permitió al consejo autorizar tomar "todas las medidas necesarias" para proteger a los civiles libios ante la represión del ahora fallecido Muammar Gaddafi.

El embajador francés, Gerard Araud, agregó que la nueva unidad aparente del Consejo de Seguridad podría no ser permanente. "El consejo es frágil", manifestó.

Antes de comprometerse a apoyar lo que era originalmente un texto esbozado por Estados Unidos, Rusia había exigido que las delegaciones europeas y de Estados Unidos lo diluyeran para que no "exigiera" que Siria cumpla con la resolución. La resolución aprobada usa un lenguaje más suave para que "emplace" a Siria a implementarlo.

Churkin también exigió que el consejo inste a la oposición, así como también al Gobierno sirio, a cambiar de comportamiento.

La resolución aprobada hace que el consejo "condene las extendidas violaciones a los derechos humanos por parte de las autoridades sirias así como también cualquier abuso a los derechos humanos por parte de grupos armados, recordando que los responsables deberán rendir cuentas".

Insta a que "todas las partes, incluyendo la oposición, deben cesar de manera inmediata la violencia armada en todas sus formas".

El texto también incluye una vaga advertencia a Damasco, diciendo que el consejo "evaluaría la implementación de esta resolución y consideraría más medidas de ser apropiado".