Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas abordó este miércoles por primera vez la crisis política que vive Nicaragua, en una sesión informativa convocada por su actual presidenta, la embajadora de Estados Unidos, Nikki Haley, quien reclamó un "fin de la tiranía".

Durante la reunión, Costa Rica, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Perú y Suecia coincidieron en que el conflicto en Nicaragua puede amenazar la seguridad en la región, mientras otros cinco países, entre estos Rusia y China, plantearon lo contrario y pidieron que el tema no sea incluido en la agenda del Consejo para este mes.

"El Consejo de Seguridad no debe ni puede ser un observador pasivo. Nicaragua sigue en descenso hacia un estado dictatorial, corrupto y fallido. Su estabilidad y su seguridad es también la nuestra", afirmó a su turno la estadounidense Haley, quien comparó al Gobierno nicaragüense con el de Venezuela.

En la posición opuesta, el embajador de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, expresó su rechazo a que el tema de Nicaragua sea discutido en el Consejo de Seguridad y acusó a Estados Unidos de actuar con "injerencismo" y de utilizar "tendencias colonialistas" frente al país centroamericano.

Varios miembros del Consejo expresaron "preocupación" por la violación de derechos humanos y el uso desmedido de la fuerza, y exhortaron al presidente Daniel Ortega a retornar al diálogo suspendido en julio pasado.

"La situación de Nicaragua no constituye una amenaza a la paz y la seguridad internacional. El Consejo no debería involucrarse", acotó por su parte el embajador de China, Liu Jieyi, secundado por Kazajistán, Etiopía y Guinea Ecuatorial.

Nicaragua en "encrucijada". Gonzalo Koncke, jefe de gabinete del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro, abrió la sesión con un recuento de la crisis que ha dejado hasta hoy más de 320 muertos y al menos 2.000 heridos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

"Nicaragua se encuentra en una encrucijada de la cual dependen la paz, la democracia y su futuro", dijo Koncke, al señalar que la escalada de violencia podría afectar a toda la región centroamericana.

Varios miembros del Consejo expresaron "preocupación" por la violación de derechos humanos y el uso desmedido de la fuerza, y exhortaron al presidente Daniel Ortega a retornar al diálogo suspendido en julio pasado, bajo la mediación de la Conferencia Episcopal.

El canciller de Nicaragua también tomó la palabra, apoyado por sus aliados Venezuela y Bolivia. Los tres calificaron la propuesta de Estados Unidos como "una injerencia en los asuntos internos" del país centroamericano.

Sin embargo, dirigentes opositores en Managua calificaron la sesión como "un éxito" aun y cuando el tema no sea incluido en la agenda de trabajo del Consejo este mes. "Es un gran avance pues Nicaragua ya es parte de la preocupación de la comunidad internacional", afirmó el ex diplomático Bosco Matamoros.