Bengasi, Libia. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunirá el viernes para discutir un borrador que propone sanciones contra los líderes libios, enfrascados en una sangrienta batalla para sobrevivir al levantamiento popular.

La reunión del Consejo sigue a los esfuerzos estadounidenses para recabar apoyo internacional para detener el derramamiento de sangre en Libia, donde fuerzas leales a Muamar Gadafi han luchado contra una rebelión en la que habrían muerto unas 2.000 personas, según estimaciones francesas.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo que había convocado una reunión de emergencia del consejo de la organización para el viernes por la tarde para discutir la situación en Libia.

También apuntó que se reuniría con ministros de Defensa de la Unión Europea para tratar el envío de ayuda a los necesitados y la evacuación de los extranjeros que viven en el país norteafricano.

El presidente estadounidense, Barack Obama, consultó con los dirigentes de Francia, Reino Unido e Italia el jueves sobre qué medidas inmediatas tomar contra Gadafi por la sangrienta represión del levantamiento.

Dos páginas de la red social Facebook llamaron a manifestaciones masivas en la capital libia, Trípoli, tras las plegarias del viernes.

Fuerzas gubernamentales están luchando contra los insurgentes por el dominio de ciudades cercanas a la capital.

Las tropas de Gadafi controlan Trípoli tras reprimir protestas antigubernamentales hace algunos días, y los residentes dijeron que permanecerán en casa a menos que se vean obligados a buscar provisiones.

Varias páginas de Facebook, una con más de 85.000 miembros, instaron a los ciudadanos a aprovechar el llamamiento del hijo de Gadafi, Saif al-Islam Gadafi, a los medios internacionales para visitar Trípoli y ver la situación de cerca.

La televisión estatal libia dijo que el Gobierno elevará los sueldos, incrementará los subsidios de los alimentos y ordenará asignaciones especiales para todas las familias, en su primer intento práctico de conseguir el apoyo ciudadano desde que comenzó el levantamiento.

Cada familia recibirá 500 dinares libios (unos 290 euros) para ayudar a cubrir los costes de los alimentos, y los salarios para algunos empleados del sector público serán elevados en un 150 por ciento, dijo la cadena de televisión.

Los precios del petróleo subieron más de un dólar el viernes en Singapur, a más de 112 dólares el barril por el temor sobre escasez de suministros.

Pero la garantía de Arabia Saudí, que dijo que suplirá cualquier reducción de los suministros libios, hizo que los precios estuvieran lejos de los máximos que tocaron el jueves, de casi 120 dólares.

Washington dijo que mantenía todas las posibilidades sobre la mesa, incluyendo sanciones y acciones militares, pero parece poco posible lograr una acción internacional coordinada contra el hombre que ha gobernado el país petrolero de seis millones de habitantes durante 41 años.

Los gobiernos extranjeros se han concentrado en evacuar a sus ciudadanos atrapados por la violencia.

Las fuerzas de oposición ya controlan importantes centros en el este del país, incluyendo la segunda ciudad más importante, Bengasi.

Las informaciones de que la ciudad de Misrata, así como Zuara, en el oeste, también cayeron acercaron la revuelta a la base de Gadafi, aunque la información procedente de la parte occidental del país seguía siendo parcial.

La naturaleza de los rebeldes que controlan las ciudades orientales aún es poco clara. Hay poco rastro de islamistas radicales entre los abogados, doctores, líderes tribales y oficiales militares que conforman las comisiones que tratan de llevar el orden.