Tripoli. El Consejo de Seguridad de la ONU impuso unánimemente sanciones de viajes y activos al líder libio Muammar Gaddafi y sus aliados cercanos, aumentando la presión sobre él para que renuncie antes de que se derrame más sangre en una revuelta popular contra su gobierno.

También adoptó un embargo de armas y pidió que la letal represión contra los manifestantes que se oponen a Gaddafi sea enviada a la Corte Penal Internacional para investigar y posiblemente procesar a los responsables de las muertes de civiles.

El consejo de 15 países aprobó la resolución horas después de que la policía de Gaddafi abandonó partes de la capital Trípoli ante la revuelta que se ha extendido a toda Libia y que Estados Unidos le dijo sin rodeos que debía dejar el poder.

El este del país rico en petróleo en torno a la ciudad de Bengasi, la segunda más grande de Libia y que fue liberada hace una semana por una coalición dispar de poder popular y unidades militares que han desertado, un ex ministro de Gaddafi anunció la formación de un "movimiento provisorio" para reunir al país.

Al oeste en Trípoli, los reductos del hermano del líder de 68 años disminuían. Corresponsales de Reuters hallaron residentes en algunos vecindarios de la capital armando barricadas en sus calles y proclamando su abierto desafío después de que las fuerzas de seguridad desaparecieron.

Líderes occidentales, con una retórica envalentonada por las evacuaciones que han reducido enormemente la cantidad de sus ciudadanos varados en los campos petroleros y la crecientes ciudades del estado desértico, hablaron claramente para decir que el gobierno de 41 años de Gaddafi debe terminar ahora.

"Cuando los únicos medios para permanecer en el poder que tiene un líder es el uso de la violencia masiva contra su propio pueblo, él ha perdido la legitimidad para gobernar y debe hacer lo correcto por su país y dejar el poder ahora", dijo un asesor del presidente de Estados Unidos Barack Obama sobre una conversación telefónica con la canciller alemana Angela Merkel respecto de Libia.

La embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Susan Rice, dijo que las medidas impuestas contra Gaddafi y otros 15 libios, incluidos miembros de su familia, eran "duras sanciones". Ella agregó que todos los que cometieron crímenes serán hechos responsables.

"Aquellos que masacraron a civiles serán hechos responsables personalmente", dijo Rice al Consejo después de la votación. Hablando ante periodistas posteriormente, ella elogió el "propósito unido" del consejo.

Diplomáticos estiman que la cantidad de muertos luego de 10 días de violencia en Libia alcanzaría las 2.000 personas.

Los rumores de una posible acción militar de gobiernos extranjeros sigue sin estar clara, sin embargo. No se sabe cuánto tiempo Gaddafi, con sus miles de partidarios -incluidos los miembros de su tribu y unidades militares comandadas por sus hijos- podría aguantar contra las fuerzas rebeldes compuestas por jóvenes hombres armados y soldados amotinados.

El abogado argelino que vive en Londres Saad Djebbar, quien conoce a una gran cantidad de los funcionarios de alto rango de Gaddafi, dijo que permanecer en el poder se ha vuelto imposible para el líder libio.

"Se trata de permanecer vivo. El tiempo de (Gaddafi) se ha terminado", afirmó. "Pero cuánto daño provocará antes del partir es la mayor pregunta", agregó.

Lealtades tribales. Un elemento clave en los esfuerzos de la oposición por derrocar a Gaddafi podrían ser las lealtades tribales, siempre un factor en el país desértico de seis millones de habitantes y uno que Gaddafi, a pesar de la retórica oficial al contrario, tiende a reforzar a través de los años.

Su ex ministro de justicia Mustafa Mohamed Abud Ajleil, quien ahora se unió a la oposición en Bengasi, fue citado por la edición en internet del diario Quryna diciendo que un gobierno provisional, cuya situación no está clara, pero "perdonaría" a su gran tribu Gaddadfa por los "crímenes" cometidos por su líder.

Tal declaración podría buscar socavar los esfuerzos de Gaddafi por reunir partidarios en defensa de la vieja guardia.

Algunos de los más cercanos a Gaddafi lo han abandonado y se han unido a la oposición. El sábado, el enviado de Libia en Estados Unidos dijo que él apoya a Abud Ajleil como presidente provisional, aunque no está claro cuánto respaldo popular tendría esa alternativa.

Uno de los hijos de Gaddafi, Saif al-Islam, nuevamente apareció en televisión el sábado para negar que gran parte de Libia participaba de la revuelta. Pero también dijo: "Aquello por lo que pasa la nación libia ha abierto la puerta a todas las opciones, y ahora las señales de una guerra civil e interferencia exterior han comenzado".

Gaddafi, alguna vez apodado "perro loco" por Washington por su respaldo a los grupos milicianos de todo el mundo, ha sido aceptado por Occidente en los últimos años a cambio de la renuncia programas de armas y, especialmente, por abrir los campos petroleros de Libia.