Islamabad. Las protestas musulmanas contra la ridiculización del profeta Mahoma se volvieron violentas en Pakistán, donde al menos 15 personas murieron el viernes, día de plegaria para los islamistas, aunque las manifestaciones se desarrollaban pacíficamente en el resto del mundo árabe.

En Francia, donde la publicación de unas viñetas que denigran al profeta profundizaron la ira generada por un filme realizado en Estados Unidos que ridiculiza a Mahoma, las autoridades prohibieron todas las manifestaciones sobre el tema.

"No habrá excepciones. Las manifestaciones estarán prohibidas y serán dispersadas", dijo el ministro del Interior, Manuel Valls.

En Túnez, el Gobierno islamista también prohibió las protestas en contra de las caricaturas publicadas en el semanario satírico francés Charlie Hebdo.

Cuatro personas murieron y casi 30 resultados heridas la semana pasada cuando manifestantes enfurecidos por el filme irrumpieron en la embajada de Estados Unidos.

Muchos políticos y clérigos occidentales y musulmanes han pedido calma, denunciando a los que están detrás de la mofa a Mahoma pero condenando las reacciones violentas.

En las calles, los musulmanes que se sienten atacados en su fe hablan de una guerra cultural con aquellos en Occidente que ponen por encima del derecho a la libertad de expresión cualquier ofensa religiosa que pueda causarse.

"Lo odian (al profeta Mahoma) y muestran esto a través de sus continuos trabajos en Occidente, a través de sus escritos, sus caricaturas, sus filmes y la forma en que lo atacan en las escuelas", dijo Abdessalam Abdullah, pastor de una mezquita en el campo de refugiados palestinos Bourj al-Barajneh en Beirut.

Los musulmanes generalmente consideran cualquier representación del profeta como una blasfemia.

Las delegaciones diplomáticas occidentales en todo el mundo musulmán reforzaron la seguridad a la espera de grandes protestas después de las oraciones del viernes. Francia ordenó el cierre de sus embajadas, escuelas y centros culturales en varios países.

"CORTARLO EN PEDAZOS"

En Pakistán, decenas de miles de personas se reunieron en manifestaciones alentadas por el Gobierno en varias ciudades, incluidas Islamabad, Karachi, Peshawar, Lahore, Multan y Muzaffarabad.

Los disturbios más sangrientos se produjeron en la ciudad de Karachi, donde 10 personas murieron, incluidos tres policías, y más de 100 resultaron heridas, según Allah Bachayo Memon, portavoz del jefe de ministros de la provincia de Sindh, quien agregó que unos 20 vehículos, tres bancos y cinco cines fueron incendiados.

Manifestantes en la ciudad pakistaní de Peshawar incendiaron dos cines y se enfrentaron con efectivos de la policía antidisturbios que trataron de dispersarlos con gases lacrimógenos. Al menos cinco manifestantes resultaron heridos.

En Mardan, en el noroeste de Pakistán, la policía dijo que una iglesia cristiana había sido prendida fuego y que varias personas resultaron heridas.

Mohammed Tariq Khan, un manifestante en Islamabad, dijo: "Nuestra demanda es que quien sea que blasfeme contra nuestro sagrado profeta debería ser entregado a nosotros para que podamos cortarlo en pequeños pedazos enfrente de toda la nación".

Fuerzas de seguridad dispararon al aire en Peshawar y la ciudad oriental de Lahore para mantener a los manifestantes alejados de los consulados estadounidenses. La policía lanzó gases lacrimógenos a unos 1.000 manifestantes en Islamabad.

La embajada de Estados Unidos en Pakistán ha estado difundiendo avisos televisivos, uno de los cuales muestra a la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, diciendo que el Gobierno de Washington no tenía nada que ver con el filme sobre Mahoma.

Pakistán ha declarado el viernes como "Día de amor al profeta Mahoma" y el primer ministro pakistaní, Raja Pervez Ashraf, dijo: "Un ataque al profeta es un ataque a los 1.500 millones de musulmanes. Por lo tanto, es algo inaceptable".

En la vecina Afganistán, la policía dijo que había estado en contacto con líderes religiosos y comunales para intentar prevenir la violencia. Las manifestaciones en Kabul y la ciudad norteña de Mazar-e-Sharif sólo atrajeron a unos pocos cientos de personas y no se informó violencia hasta el momento.

Unos 10.000 musulmanes se reunieron en la capital de Bangladesh, Daka, luego de las plegarias habituales de los viernes para gritar consignas contra Estados Unidos y Francia. Quemaron banderas y una efigie del presidente estadounidense, Barack Obama.

PROTESTAS PACÍFICAS

En tanto, las protestas se desarrollaban pacíficas en el resto del mundo árabe, luego de que la semana pasada la furia por el filme sobre el profeta musulmán generara importantes disturbios y ataques sobre misiones estadounidenses y de otros países occidentales en varios países.

Algunos egipcios se manifestaban cerca de la embajada francesa en El Cairo, pero eran mantenidos alejados de la sede diplomática por la policía que estaba desplegada en grandes cantidades para evitar que se repita la violencia de la semana pasada en la misión estadounidense.

En declaraciones a Reuters, el líder del Partido Nour, uno de los partidos islámicos ultraortodoxos más grandes en Egipto, se hizo eco de los pedidos de criminalización de los insultos a las religiones, incluido el islamismo, aunque señaló que era importante distinguir entre un agresor y una sociedad entera.

"Las personas razonables en Occidente superan en cantidad a los desconsiderados. Debería mantenerse el contacto con las personas razonables", dijo Emad Abdel Ghafour. "Es ilógico que las reacciones generen incendios y asesinatos. Todos sufrimos y nos vemos afectados por esos actos", añadió.

En Yemen, donde la embajada de Estados Unidos fue atacada la semana pasada, varios cientos de manifestantes chiítas gritaban consignas contra Estados Unidos, pero la policía antidisturbios bloqueaba el acceso a la sede diplomática.

La ira despertada por el filme sobre Mahoma llevó a miles de chiítas y suníes a unirse en una rara muestra de comunión sectaria en la ciudad de Basra, en el sur de Irak, donde quemaron banderas israelíes y estadounidenses.

En el Líbano, la cadena de televisión al-Manar del grupo Hezbollah mostró a miles de personas con banderas libanesas y amarillas de la milicia mientras marchaban por las ruinas romanas de Baalbek y gritaban consignas como "Muerte a Estados Unidos, muerte a aquellos que insultan al profeta".

Un funcionario de Naciones Unidas dijo que la violencia generada por el filme ha causado un total de alrededor de 30 muertes hasta el momento.