Doce jóvenes que fueron excarcelados este domingo por gestiones de la Iglesia católica y de organismos de derechos humanos en Nicaragua denunciaron amenazas de muerte y torturas por parte de la policía en el marco de la crisis política que vive el país centroamericano.

Las denuncias se relacionan con hechos acaecidos en Masaya, ciudad vecina a la capital, Managua, que escenifica la mayor represión policial y parapolicial en contra de manifestantes contrarios al Gobierno.

Madres de los detenidos, que desde primeras horas del día se habían plantado frente a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) en Managua para exigir la liberación de sus hijos, rompieron en llanto y gritos al ver salir a los jóvenes con hematomas e inflamaciones que evidenciaban maltrato físico.

Un video que circuló profusamente en redes sociales y medios de comunicación, permite ver a todos los detenidos sin heridas mientras desfilaban manos arriba hacia la sede policial de Masaya, escoltados por un oficial de alto rango que vestía de civil.

"Nos capturaron al amanecer del sábado, nos golpearon en la estación (policial) de Masaya y cuando nos trajeron a Managua nos amenazaron con asesinarnos en la carretera", dijo entre sollozos uno de los liberados mientras era abrazado por su progenitora.

"Nos trataron como animales, como perros". "Nos decían que nos iban a matar. En la estación de Masaya nos trataron como animales, como perros", dijo otro joven. "Los policías nos dijeron que si volvíamos a salir a las calles (a manifestarnos) nos iban a descuartizar porque sabían dónde vivimos", expresó también entre llantos la única mujer del grupo de detenidos, que presentaba lesiones en un pie y que salió de la temida DAJ en brazos de dos compañeros.

Álvaro Leiva, presidente de la no gubernamental Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), quien junto a sacerdotes católicos de Masaya gestionó la liberación, dijo que los ciudadanos serían evaluados físicamente por una comisión independiente de médicos para elaborar un informe.

La CIDH de la OEA registraba hasta el viernes 97 muertos, en su mayoría jóvenes, desde que estalló el conflicto en Nicaragua

"Los jóvenes ejercían su derecho a manifestarse. Todos denuncian que fueron salvajemente golpeados. Estamos recogiendo sus testimonios y declaraciones. La policía no les dio el trato de acuerdo a los protocolos policiales para un detenido", expresó.

Por su parte, el sacerdote Edwin Román, párroco de la Iglesia San Miguel Arcángel, de Masaya, denunció el asedio de la policía al templo, el cual fue rodeado por antimotines y en cuyos alrededores fue ejecutado un joven por una agente de la Policía.

"'Si me vas a matar, mátame', le dijo el joven y (la policía) lo mató", denunció el religioso que participó en las gestiones de excarcelación.