El encarcelado contratista estadounidense Alan Gross espera una decisión sobre su caso de parte de la máxima instancia judicial de Cuba y trata de mantenerse fuerte mientras la situación familiar empeora antes del retorno a su casa, dijo el jueves su esposa Judy Gross.

Una delegación de Estados Unidos visitó recientemente a Gross y dijo que parecía estar bien dada las circunstancias, pero su esposa comentó a Reuters en un comunicado que la verdad es otra.

"La salud de Alan se deteriora cada día. Ha perdido cerca de 100 libras (45 kilogramos). Aunque él está tratando de sacar lo mejor de una mala situación y poner buena cara, la verdad es que está sufriendo enormemente", dijo Judy Gross.

Además de su encarcelamiento, la esposa también está preocupada pues su hija de 26 años de edad y su madre de 89 padecen de cáncer de mama y pulmón, respectivamente.

"Estoy convencido aún de que la clave para la liberación de Gross es que Estados Unidos reconozca que sus acciones fueron una violación a las leyes cubanas y que los esfuerzos similares financiados por (las agencias de Estados Unidos) se detendrán". John McAuliff, del Fund For Reconciliation and Development, con sede en Nueva York.

Ella no mencionó otra dolencia en su comunicado, pero fuentes cercanas a la familia dijeron que Judy Gross fue sometida recientemente a una cirugía por una enfermedad que no ha sido revelada.

Gross, de 62 años, está preso desde hace 19 meses y en marzo fue sentenciado a 15 años de prisión por distribuir equipos de comunicación ilegales en Cuba bajo un reservado programa estadounidense que promueve un cambio político en la isla de Gobierno comunista.

El contratista, condenado por "actos contra la independencia e integridad territorial del Estado", apeló la sanción de marzo y, según recientes declaraciones del presidente del Tribunal Supremo de Cuba, su caso está siendo analizado. No está claro cuándo se tomará una decisión.

El caso ha llevado a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos a un estancamiento después de una leve mejoría bajo el Gobierno del presidente Barack Obama, quien alivió el embargo comercial flexibilizando las restricciones de viajes y permitiendo el libre flujo de remesas a la isla.

Gross y el Gobierno de Estados Unidos sostienen que su viaje a La Habana fue solamente para ayudar a grupos judíos a obtener acceso a internet y no violó ninguna ley, y están a la espera de que el Tribunal Supremo falle a su favor para permitir su regreso a casa.

Razones humanitarias. Xinhua, la agencia oficial de noticias de China, citó en mayo al presidente del Tribunal Supremo, Rubén Remigio Ferro, diciendo: "Hay una apelación pendiente y está siendo considerada para conceder el indulto o la liberación por motivos humanitarios, teniendo en cuenta que su hija y su madre están muy enfermas".

El caso "se resolverá en el menor tiempo posible", agregó.

En tanto, la semana pasada, un disidente cubano poco conocido que estuvo 79 días en huelga de hambre para pedir la liberación de Gross dijo a Reuters que levantó su protesta después de que funcionarios del Gobierno le aseguraron que el contratista sería liberado dentro de dos meses.

Mientras tanto, Judy Gross dijo que "la familia cada vez está más devastada porque Alan sigue preso en Cuba".

Ella le pidió al presidente cubano, Raúl Castro, que "libere a su esposo por razones humanitarias".

El gobierno ha dicho muy poco acerca de Gross, pero nunca pierde oportunidad para comentar que Estados Unidos debería liberar a cinco agentes cubanos que han estado en prisiones estadounidenses desde 1998 encarcelados injustamente bajo cargos relacionados con espionaje.

A pesar de que supuestamente nunca se ha discutido, la mayoría de los observadores opina que Cuba estaría feliz si cambiara a Gross por los cinco agentes considerados héroes en la isla.

Sin embargo, algunos expertos sostienen que quizás pueden estar esperando en la isla a que Obama tome medidas de conciliación antes de la liberación de Gross.

"Estoy convencido aún de que la clave para la liberación de Gross es que Estados Unidos reconozca que sus acciones fueron una violación a las leyes cubanas y que los esfuerzos similares financiados por (las agencias de Estados Unidos) se detendrán", dijo John McAuliff, del Fund For Reconciliation and Development, con sede en Nueva York y que aboga por mejorar las relaciones entre Washington y La Habana.

Otras de las acciones que también podrían ayudar a la excarcelación del contratista son la eliminación de Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo y la mayor ampliación de las oportunidades de viaje a la isla, destacó McAuliff.

La probabilidad de que Obama tome acciones que puedan alinear el importante voto de los cubanos-estadounidense de Florida parece ser pequeña tomando en cuenta que está bajo una difícil campaña para su reelección.