La Habana. Cuba anunció este jueves que llevará el 4 de marzo a juicio a un contratista estadounidense acusado de delitos contra la seguridad del Estado, poniéndole fecha al desenlace de un caso que deterioró aún más las amargas relaciones entre ambos países.

La fiscalía cubana ha pedido 20 años de cárcel para Gross, acusado de distribuir equipos satelitales de comunicación prohibidos como parte de un programa financiado por el Gobierno estadounidense para promover cambios políticos en Cuba.

"El Tribunal Provincial Popular de La Habana señaló como fecha del juicio contra el ciudadano norteamericano Alan Phillip Gross el próximo 4 de marzo", dijo una nota leída por la televisión estatal y publicada en el sitio web del diario oficial Granma (www.granma.cubasi.cu).

La detención de Gross el 3 de diciembre de 2009 se convirtió en la última batalla en la guerra ideológica de medio siglo entre Cuba y Estados Unidos.

Además frenó en seco el tibio acercamiento iniciado por el presidente Barack Obama, que eliminó algunas restricciones para los viajes y envío de remesas a Cuba.

Estados Unidos sostiene que no habrá cambios sustanciales hasta que Gross no sea liberado y regrese a casa.

Según Washington, el contratista de 61 años había viajado a Cuba para proveer acceso a Internet a grupos de judíos en la isla.

"Esperamos que reciba un juicio justo y se le permita venir a casa. Lo que hizo no es un crimen", dijo más temprano el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley.

Funcionarios cubanos declinaron hacer comentarios.

Pero las autoridades cubanas ven las actividades de Gross como parte de las agresiones de Estados Unidos.

Según un video filtrado a comienzos de este mes, Cuba teme que los opositores usen ese tipo de equipos para acceder sin restricciones a Internet y desestabilizar al Gobierno comunista.

Gross será juzgado por delitos contra la Seguridad del Estado, que el código penal cubano castiga con entre 10 y 20 años de cárcel o incluso la pena de muerte.

Pese a la gravedad de los cargos, una funcionaria de alto rango del Departamento de Estado expresó el mes pasado "prudente optimismo" de que Gross sería juzgado y luego liberado por razones humanitarias.

La familia de Gross ha pedido su repatriación para estar junto a su hija de 26 años que padece de cáncer de mama. Su esposa Judy Gross dijo el jueves a Reuters que la madre de Alan, de 89 años, fue diagnosticada con cáncer de pulmón.

"Parece increíble todo lo que puede pasarle a una familia", dijo en una entrevista telefónica desde Washington. "Siento que tenemos una maldición".

"El está muy, muy nervioso y tiene mucho miedo de permanecer en la cárcel hasta los 80 años", dijo la mujer.