La Habana. Cuba y Estados Unidos reportaron este miércoles avances en el combate al problema común del tráfico de inmigrantes, pero las relaciones siguen trabadas por el arresto de un contratista estadounidense sospechoso de espionaje.

Negociadores de Cuba y Estados Unidos sostuvieron en La Habana una nueva ronda de conversaciones de temas migratorios, uno de los pocos contactos cara a cara entre funcionarios de ambas naciones sin relaciones diplomáticas plenas.

"La reunión se desarrolló en un clima respetuoso", dijo la delegación cubana en un comunicado.

"Se reconoció la disminución significativa de las salidas riesgosas entre Cuba y los Estados Unidos como resultado de los esfuerzos emprendidos por los dos países para enfrentar el tráfico de personas y la emigración ilegal", añadió.

Según estadísticas de la Guardia Costera de Estados Unidos, el número de inmigrantes cubanos interceptados en el mar cayó a 2.088 en el año fiscal terminado en octubre, el más bajo en 28 años.

Las conversaciones buscan supervisar un acuerdo migratorio para evitar éxodos a través de los 145 kilómetros del Estrecho de Florida como el de los balseros cubanos en 1994.

"Participar en estas conversaciones subraya nuestro interés en que continúe un debate constructivo con el Gobierno de Cuba para hacer avanzar los intereses de Estados Unidos", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en un comunicado emitido en Washington.

La reunión de este miércoles fue la cuarta desde que las conversaciones migratorias fueron reanudadas a mediados del 2009 por el presidente Barack Obama tras un paréntesis de seis años durante la administración Bush.

¿Y Gross? Consideradas un síntoma del nuevo comienzo entre Cuba y Estados Unidos, las conversaciones fueron rápidamente opacadas por el arresto en diciembre de 2009 del contratista Alan Gross, acusado de distribuir equipos ilegales de comunicación satelital.

La delegación estadounidense encabezada por la subsecretaria adjunta del Departamento de Estado Roberta Jacobson puso sobre la mesa el caso del contratista de 62 años detenido en Cuba sin cargos formales.

"Como consistentemente han hecho los funcionarios de Estados Unidos, la delegación planteó el caso del ciudadano estadounidense Alan Gross (...) y pidió su liberación inmediata", dijo el Departamento de Estado.

Gross trabajaba para un programa financiado por el gobierno de Estados Unidos para promover cambios políticos en la isla. Cuba ha sugerido que realizaba tareas de espionaje.

Washington sostiene que Gross sólo estaba facilitando el acceso satelital a internet a grupos judíos en Cuba.

Las conversaciones migratorias no han estado exentas de otros roces políticos. Una ronda sostenida en La Habana en febrero de 2010 terminó en un incidente cuando los enviados estadounidenses aprovecharon el viaje para reunirse con disidentes, irritando a las autoridades cubanas.